7 de mayo de 2020

Nuestra Señora de Luján - Milagro Eucarístico de Buenos Aires - Aparición de San Miguel Arcángel

Hoy, 8 de mayo, celebramos en Argentina la solemnidad de Nuestra Señora de Luján, Madre y Patrona del Pueblo Argentino. Pedimos a ella que proteja, cuide y ampare a todos los argentinos de todo mal y peligro del cuerpo y del alma. Ella, desde Luján, acompaña y anima la vida de este pueblo en medio de los sufrimientos, dolores, cargas, tribulaciones, pero también los triunfos, alegrías y gozos profundos. En su Santuario recibe a todos sus hijos que se acercan para abrirle el corazón y pedirle que interceda ante su Hijo Jesús por nosotros, y como en las Bodas de Caná nos dice: "¡Hagan todo lo que Él les diga!". 

Recordemos en este día, marcado por el aislamiento y la tribulación, la oración que rezó san Juan Pablo II el 12 de abril de 1987 en Buenos Aires, con la que consagró Argentina a Nuestra Señora de Luján, en el marco de su visita a Argentina por la Jornada Mundial de la Juventud. 

¡Dios te salve, María, llena de gracia,
Madre del Redentor!

Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción,
Virgen de Luján, Patrona de Argentina,
me postro en este día aquí, en Buenos Aires,
con todos los hijos de esta patria querida,
cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia Ti;
con todos los jóvenes de Latinoamérica
que agradecen tus desvelos maternales,
prodigados sin cesar en la evangelización del continente
en su pasado, presente y futuro;
con todos los jóvenes del mundo,
congregados espiritualmente aquí,
por un compromiso de fe y de amor;
para ser testigos de Cristo tu Hijo
en el tercer milenio de la historia cristiana,
iluminados por tu ejemplo, joven Virgen de Nazaret,
que abriste las puertas de la historia al Redentor del hombre,
con tu fe en la Palabra, con tu cooperación maternal.

¡Dichosa tú porque has creído!
En el día del triunfo de Jesús,
que hace su entrada en Jerusalén manso y humilde,
aclamado como Rey por los sencillos,
te aclamamos también a Ti,
que sobresales entre los humildes y pobres del Señor;
son éstos los que confían contigo en sus promesas,
y esperan de E1 la salvación.
Te invocamos como Virgen fiel y Madre amorosa,
Virgen del Calvario y de la Pascua,
modelo de la fe y de la caridad de la Iglesia,
unida siempre, como Tú,
en la cruz y en la gloria, a su Señor.

 ¡Madre de Cristo y Madre de la Iglesia!
Te acogemos en nuestro corazón,
como herencia preciosa que Jesús nos confió desde la cruz.
Y en cuanto discípulos de tu Hijo,
nos confiamos sin reservas a tu solicitud
porque eres la Madre del Redentor y Madre de los redimidos.

Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján,
la patria argentina, pacificada y reconciliada,
las esperanzas y anhelos de este pueblo,
la Iglesia con sus Pastores y sus fieles,
las familias para que crezcan en santidad,
los jóvenes para que encuentren la plenitud de su vocación,
humana y cristiana,
en una sociedad que cultive sin desfallecimiento
los valores del espíritu.
Te encomiendo a todos los que sufren,
a los pobres, a los enfermos, a los marginados;
a los que la violencia separó para siempre de nuestra compañía,
pero permanecen presentes ante el Señor de la historia
y son hijos tuyos, Virgen de Luján, Madre de la Vida.
Haz que Argentina entera sea fiel al Evangelio,
y abra de par en par su corazón
a Cristo, el Redentor del hombre,
la Esperanza de la humanidad.

 ¡Dios te salve, Virgen de la Esperanza!
Te encomiendo a todos los jóvenes del mundo,
esperanza de la Iglesia y de sus Pastores;
evangelizadores del tercer milenio,
testigos de la fe y del amor de Cristo
en nuestra sociedad y entre la juventud.
Haz que, con la ayuda de la gracia,
sean capaces de responder, como Tú,
a las promesas de Cristo,
con una entrega generosa y una colaboración fiel.
Haz que, como Tú, sepan interpretar los anhelos de la humanidad;
para que sean presencia saladora en nuestro mundo
Aquel que, por tu amor de Madre, es para siempre
el Emmanuel, el Dios con nosotros,
y por la victoria de su cruz y de su resurrección
está ya para siempre con nosotros,
hasta el final de los tiempos.

Amén.

También, podemos rezar con este extracto de la oración que el mismo Santo rezó en 1982, durante su rápida visita a Argentina, visitando el Santuario de Luján en el contexto de la Guerra de Malvinas. Sus palabras son proféticas de este tiempo que estamos viviendo como sociedad (esta es una versión adaptada).

Madre, escucha a tus hijos e hijas de la nación argentina, que acogen como dirigidas a ellos las palabras pronunciadas desde la cruz: ¡He ahí a tu hijo!

¡He ahí a tu Madre! En el misterio de la redención, Cristo mismo nos confió a Ti, a todos y cada uno.

De manera especial te confío todos aquellos que, a causa de los recientes acontecimientos, han perdido la vida:

encomiendo sus almas al eterno reposo en el Señor.

Te confío asimismo los que han perdido la salud y se hallan en los hospitales,

para que en la prueba y el dolor sus ánimos se sientan confortados.

Te encomiendo todas las familias y la nación.

Que todos sean partícipes de esta elevación del hombre en Cristo.

Que vivan la plenitud de la fe, la esperanza y la caridad como hijos e hijas adoptivos del Padre Eterno en el Hijo de Dios.

Que por tu intercesión, oh Reina de la paz, se encuentren las vías para la solución del actual conflicto, en la paz, en la justicia

y en el respeto de la dignidad propia de cada nación.

Escucha a tus hijos, muéstrales a Jesús, el Salvador, como camino, verdad, vida y esperanza. Así sea.


¡Nuestra Señora de Luján, ruega por nosotros!


En este día también celebramos otros dos acontecimientos:


- Se recuerda en aniversario de la aparición de San Miguel Arcángel, en el Monte Gárgano, Italia, en el año 490. Pidamos a este santo arcángel la protección para toda la Iglesia frente a los males y asechanzas del demonio. Recemos diariamente después de rezar el Rosario, la oración de san León XIII: San Miguel arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímelo, Dios, pedimos suplicantes y Tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el Divino Poder a satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.


- Es el aniversario del Milagro Eucarístico de Buenos Aires, en 1992 en la Parroquia Santa María. Fue el milagro en que una Hostia Consagrada se convirtió visiblemente en tejido cardíaco. Este milagro fue estudiado por la Iglesia y uno de los testigos del mismo fue el Papa Francisco quien dijo a propósito de este Milagro: "Jesús pasó por Santa María y dejó su huella". Para conocer más, pueden ver el relato del p. Eduardo Pérez Dal Lago sobre el mismo:




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