25 de abril de 2021

San Rafael Arnáiz

 
Hoy, 26 de abril, la Iglesia recuerda a san Rafael Arnáiz, un  joven monje trapense español cuyos escritos espirituales han iluminado la vida de muchas personas.

Breve biografía
Rafael nace en Burgos (España) el 9 de abril de 1911 en una familia aristocrática y de alto poder adquisitivo, más profundamente católica. Recibió la primera comunión en 1919 mientras estudiaba en el colegio de los jesuitas. 

Estuvo marcado durante estos primeros años por una enfermedad de fiebres colibacilares, que interrumpió su estudio. Fue sanado milagrosamente por la intercesión de la Virgen María y en 1921 peregrinó con su familia al Santuario del Pilar, en Zaragoza, España y se consagró allí a nuestra Señora.

Por motivos de trabajo su padre es trasladado a Oviedo, donde continuó sus estudios en otro colegio jesuita. Al terminar sus estudios de bachillerato, ingresó en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, donde estudiaba y tenía una profunda vida de piedad. En 1930 conoce la Abadía Trapense de San Isidro de Dueñas, donde se siente profundamente cautivado por la belleza del lugar, el estilo de vida, de la Liturgia de las Horas, especialmente del rezo del Salve Regina después de Vísperas.  En 1931 se asocia a la Acción Católica, se compromete con las Conferencias Vicentinas y en la Adoración Eucarística Nocturna. 

Entre 1932 y 1933 hace el servicio militar, luego retoma los estudios de arquitectura. Ese mismo año, experimenta que el Señor lo llama a consagrarse totalmente a él en la Trapa. Es admitido oficialmente el 25 de noviembre de 1933. Hace oficialmente su ingreso como postulante el 16 de enero de 1934. 

Este joven se adapta perfectamente a la vida trapense. Esta orden vive la Regla de San Benito de una forma radicalmente austera. Aun así, la dieta en la orden hace que se le detecte una diabetes fulminante. Ha bajado veinticuatro kilos en ocho días y quedado casi ciego. Es regresado a su casa para poder curarse. 

En su casa regresa a su vida habitual, tenía un gran pesar por ello debido a su profundo amor por el silencio, la oración y el recogimiento. Escribe: "Creía que tenía que hacer una Trapa en mi casa… Qué equivocado estaba… en el recogimiento externo, me buscaba a mí mismo".

Recuperada la salud, regresa a la Trapa el 11 de enero de 1936. Debido a la imposibilidad que tiene, por su delicado estado, de cumplir la regla en su totalidad, es aceptado como oblato, que quiere decir  que no profesará los votos monásticos de forma pública y solemne. Es alojado en la enfermería para ser cuidado mejor. 

Ese mismo año estalla en España la Guerra Civil. Muchos monjes son reclutados para el ejército, Rafael es declarado inútil para el servicio. Es refugiado con su familia en un pequeño pueblo castellano. Regresa a la Trapa el 6 de diciembre de 1936. A los pocos meses, una vez más vuelve a su casa. Allí otra vez los placeres de la vida lo engullen, pero en su corazón sigue sintiendo el llamado de Jesús a regresar a la Trapa. Escribe: " El Señor me pone muy a prueba con esta enfermedad, que me obliga a idas y venidas sin tener un lugar donde detenerme, unas veces en el mundo y otras en el monasterio; es algo que hay que conocer por sí mismo para entenderlo". 

Por última vez regresa a la Trapa el 15 de diciembre de 1937. En la Cuaresma de 1938 el abad le anuncia que le entregará la coagulla monacal y el escapulario negro (símbolos externos de la profesión monástica, él solamente usaba el hábito con escapulario blanco como los novicios). Estaba totalmente feliz, pero escribe que: "He visto con claridad que, en mí, se trata de vanidad". Pasa largas horas en adoración a Jesús en la Eucaristía. Se le hacen pequeños encargos en la comunidad: pelar papas, hacer planos y dibujos, trabajos en la chocolatería o el estudio del latín. En este período escribe: "Queridísimo Jesús, mi Dios –escribe el 13 de abril–; estoy viendo, Señor, que no hago nada para servirte. Tengo miedo de perder el tiempo… ¿Cuándo empezaré, Jesús mío, a servirte de veras?… Me siento inútil y enfermo". Recibe el domingo de Pascua de 1937 el escapulario negro y la coagulla. 

Desde el 23 de abril empieza a tener crisis de delirio e intensos dolores, los pasa en su cama. Muere solo, en la enfermería de la Abadía, el 26 de abril de 1938 a los 27 años.

Su fama de santidad se extendió fuera de los muros de la Abadía Trapense. Sus escritos espirituales se difundieron y tuvieron gran aceptación por muchos fieles. Su vida mística pero cotidiana resulta muy profunda y accesible a los cristianos de hoy. 

Fue beatificado por san Juan Pablo II el 27 de septiembre de 1992 y canonizado por el papa Benedicto XVI el 11 de octubre de 2009. 

Benedicto XVI en la Homilía de su Canonización
"A la figura del joven que presenta a Jesús sus deseos de ser algo más que un buen cumplidor de los deberes que impone la ley, volviendo al Evangelio de hoy, hace de contraluz el hermano Rafael, hoy canonizado, fallecido a los veintisiete años como Oblato en la trapa de San Isidro de Dueñas. También él era de familia acomodada y, como él mismo dice, de "alma un poco soñadora", pero cuyos sueños no se desvanecen ante el apego a los bienes materiales y a otras metas que la vida del mundo propone a veces con gran insistencia. Él dijo sí a la propuesta de seguir a Jesús, de manera inmediata y decidida, sin límites ni condiciones. De este modo inició un camino que, desde aquel momento en que se dio cuenta en el monasterio de que "no sabía rezar", le llevó en pocos años a las cumbres de la vida espiritual, que él relata con gran llaneza y naturalidad en numerosos escritos. El hermano Rafael, aún cercano a nosotros, nos sigue ofreciendo con su ejemplo y sus obras un recorrido atractivo, especialmente para los jóvenes que no se conforman con poco, sino que aspiran a la plena verdad, a la más indecible alegría, que se alcanzan por el amor de Dios. "Vida de amor... He aquí la única razón de vivir", dice el nuevo santo. E insiste: "Del amor de Dios sale todo". Que el Señor escuche benigno una de las últimas plegarias de san Rafael Arnáiz, cuando le entregaba toda su vida, suplicando: "Tómame a mí y date tú al mundo". Que se dé para reanimar la vida interior de los cristianos de hoy. Que se dé para que sus hermanos de la trapa y los centros monásticos sigan siendo ese faro que hace descubrir el íntimo anhelo de Dios que él ha puesto en cada corazón humano".

Diario espiritual del Hermano Rafael Arnáiz "Dios y mi alma"
Pueden leerlo en PDF gratuitamente haciendo click aquí o en la imagen de abajo:


Mensaje del 25 de abril 2021

MENSAJE DE LA REINA DE LA PAZ DEL 25 DE ABRIL 2021

"¡Queridos hijos! Hoy los invito a dar testimonio de su fe en los colores de la primavera; que esta sea una fe de esperanza y valentía. Hijitos, que su fe no vacile ante ninguna situación, ni siquiera en este tiempo de prueba. Vayan valientemente con Cristo Resucitado hacia el Cielo, que es la meta de ustedes. Los acompaño por este camino de santidad y los pongo a todos en mi Corazón Inmaculado. Gracias por haber respondido mi llamado"


11 de abril de 2021

La Virgen de la Revelación

 El 12 de abril de 1947 ocurrió en Roma una de las apariciones marianas más impresionantes de los últimos tiempos. La Virgen María se apareció a un enemigo de la Iglesia católica, Bruno Cornacchiola. 

Este hombre nació en 1913, en una familia muy pobre de Roma. Su padre y su madre eran alcohólicos, su padre pasaba muchos períodos en la cárcel. Tuvo poca enseñanza académica, y cerca de los 14 años un sacerdote lo animó a que hiciera la primera comunión, él estuvo muy ilusionado, conociendo sobre la fe católica, pero los malos tratos que recibió  de su madre hicieron que esa pequeña semilla no pudiera dar fruto. Se escapó de su casa y empezó a vivir muy mal. 
Siendo ya mayor se casó con Yolanda Lo Gatto. Yolanda sufrió mucho en este período, Bruno constantemente la golpeaba y maltrataba, por su carácter y su pasado donde él mismo había recibido violencia intrafamiliar. Particularmente se burlaba de su profunda fe católica.

Bruno se integra en el partido comunista y es convencido por sus compañeros de infiltrarse en la guerra civil española colándose entre los fascistas que Italia enviaba a España para apoyar a Franco, con el fin de apoyar en realidad a la facción de izquierda española. Él parte rumbo a España mientras su esposa estaba embarazada. Ya allí, un alemán adventista lo convence de que el centro de todos los males es la Iglesia Católica y sobre todo, el Papa, incitándolo a un odio irracional por la Virgen María, la Eucaristía, el Papa, los sacerdotes y religiosas. En Toledo consigue un puñal en el que, a mano, graba la inscripción "muerte al Papa". Durante este período en España, Bruno mata a una gran cantidad de sacerdotes, religiosas, católicos, además de engañar constantemente a su esposa. 

Regresa a Italia, su primera hija acababa de nacer pero no le dio importancia. Convence a Yolanda de que ambos se conviertan a la iglesia adventista, cosa a lo que ella accede después de que ambos hicieran la devoción de la comunión de los nueve primeros viernes de mes en honor al Sagrado Corazón de Jesús. Una vez pasados esos nueve meses, ingresaron en dicha iglesia.

Tuvieron varios hijos más, y Bruno progresó también en la iglesia adventista. Llegó un momento en que los pastores le pidieron que escribiera un sermón en el que hablara de los 'engaños'  de la Iglesia católica en relación a los dogmas marianos. Fue entonces que decidió ir el 12 de abril de 1947 a Ostia, una zona de playa cercana a Roma con sus hijos para que ellos jugaran y él pudiera redactar dicho sermón. Yolanda se quedaría en la casa ya que Bruno la había golpeado muy brutalmente en la noche anterior. Al llegar con sus hijos al andén del tren ya se había ido, por ende se toman otro tren rumbo a Tre Fontane. En dicho lugar fue el martirio de san Pablo, que según cuentra la tradición al cortarle la cabeza rebotó tres veces en el suelo y brotaron tres fuentes de agua. Allí se encuentra también una abadía trapense. 

Una vez llegados a Tre Fontane los niños van a jugar mientras Bruno está escribiendo. En un momento los niños pierden la pelota con la que jugaban, ellos lo llaman y él la empieza a buscar. De repente, él ve como sus hijos miran hacia dentro de una gruta que se encontraba por allí. Estaban de rodillas, como hipnotizados y repetían mecánicamente 'Bella Señora... Bella Señora..." Bruno creía que estaban siendo objeto de una especie de brujería, pues no puede moverlos ni le responden. Súbitamente, él siente como si cayera un velo de sus ojos y ve a una bellísima mujer con un vestido blanco, un manto verde y un lazo rosado en la cintura. En sus manos lleva un pequeño libro (la Sagrada Biblia) y está descalza. A su lado ve una sotana destruída y un crucifijo roto. La Virgen María le dice: "Soy la que está en la Trinidad divina. Soy la Virgen de la Revelación. Tú me has perseguido, ¡ya basta! Entra en el redil santo, el juramento de Dios es santo, los nueve viernes que hiciste antes de entrar en el redil de la mentira son los que te han salvado. Obedece a la autoridad del Santo Padre. (...) Mi cuerpo no podía haberse corrompido y no se corrompió… por mi Hijo y por los ángeles fui llevada en cielo". (El mensaje que la Virgen le da es mucho más extenso)

El crucifijo y la sotana destruídos son una imagen importante: representan a los sacerdotes que Bruno mató durante la guerra civil, pero también las vocaciones sacerdotales y religiosas que desertarían en el futuro. El crucifijo roto representaba literalmente un crucifijo y las imágenes religiosas que se encontraban en su casa que Bruno había destruído con odio frente a su esposa. 

Gruta de las Apariciones de Tre Fontane


Esta primera aparición bastó para que Bruno se conmoviera y se transformara interiormente. Una vez que la Virgen se fue (el mensaje es mucho más largo), Bruno regresó con los niños a su casa. Habló con su esposa y le pidió perdón por los maltratos, las burlas y le dijo que volverían a la Iglesia católica. 

Bruno consiguió hablar con un sacerdote que la Virgen le había indicado y él lo guió espiritualmente y junto con su familia regresó a la Iglesia católica. Recibió muchas apariciones, mensajes y sueños proféticos. Dedicó su vida a proclamar el Evangelio y la verdad revelada en la Iglesia católica, fundando una obra SACRI con el fin de promover la formación cristiana de los laicos. También dio su testimonio en toda Italia y otros países del extranjero, dando a conocer las apariciones de Tre Fontane y el mensaje de la Virgen.

Estas apariciones y la conversión de Bruno provocaron mucho revuelo y fueron conocidas de forma mundial. La Iglesia nunca se expidió oficialmente sobre la sobrenaturalidad de los hechos, pero personalmente el papa Pío XII creía en su autenticidad debido a un hecho muy sorprendente, que relataremos a continuación:

El 12 de abril de 1937 (exactamente diez años antes de la aparición) una mística llamada Luisa Sinapi (actualmente en proceso de beatificación), se encontraba en la zona de Tre Fontane, cerca de la gruta de las apariciones. Ella ve allí unos restos de un niño abortado que alguien había intentado ocultar.  Mientras los sepulta allí, se le aparece la Virgen y le dice: «Regresaré a este lugar. Me serviré de un hombre que ahora persigue a la Iglesia, quiere matar al Papa. Ahora ve a San Pedro, encontrarás una señora, vestida así […]. Ella conducirá al hermano cardenal. Le llevarás mi mensaje. También le dirás al cardenal que pronto será el nuevo Papa». Luisa obedece y en la Plaza San Pedro se encuentra con Elisabetta Pacelli, la hermana del Cardenal Eugenio Pacelli, quien años después sería Pío XII. Cuando ocurrieron las apariciones, el santo Padre relacionó estos dos hechos y confió en su veracidad. Él mismo bendijo la imagen que se entronizó el 5 de octubre de 1947 en la gruta de las apariciones de Tre Fontane. 

San Juan Pablo II aprobó el lugar como "Santuario de Santa María del Tercer Milenio de las Tres Fuentes", actualmente es un sitio de peregrinación y devoción mariana en Roma, donde acuden personas de todo el mundo. La gran cantidad de ex votos y placas de agradecimiento revelan la magnitud de milagros que han ocurrido en dicho lugar. La Virgen dijo que "con esta tierra de pecado obraré grandes prodigios", promesa que efectivamente se está cumpliendo.

Para profundizar y saber más sobre estas apariciones:




María, Virgen de la Revelación, ¡ruega por nosotros!

5 de abril de 2021

Domingo de la Divina Misericordia

 
En las revelaciones que recibió santa María Faustina Kowalska, Jesús le pidió que el segundo domingo de Pascua se estableciera la Fiesta de la Misericordia, con el fin de que las almas profundizaran y se acercaran al misterio de su Corazón Misericordioso. En este día Jesús prometió grandes gracias y bendiciones a todos los que recurrieran a Él con confianza. 

La fiesta fue solemnemente establecida en la Iglesia por el papa san Juan Pablo II el 30  de abril del 2000, con ocasión de la canonización de sor Faustina. 

Dice Sor María Elzbieta Siepak, de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia (a la que perteneció santa Faustina) en la introducción al diario "La Divina Misericordia en mi Alma" sobre la Fiesta de la Misericordia:


"De entre todas las formas de la devoción a la Divina Misericordia reveladas por Sor Faustina, ésta es la que tiene mayor importancia. El Señor Jesús habló por primera vez del establecimiento de esta Fiesta en Plock en 1931, cuando comunicó a Sor Faustina su deseo de que pintara la imagen: “Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49).

La elección del primer domingo después de la Pascua de Resurrección para la Fiesta de la Misericordia, tiene su profundo sentido teológico e indica una estrecha relación entre el misterio pascual de redención y el misterio de la Divina Misericordia. Esta relación se ve subrayada aun mas por la novena de coronillas a la Divina Misericordia que antecede la Fiesta y que empieza el Viernes Santo.

La fiesta no es solamente un día de adoración especial de Dios en el misterio de la misericordia, sino también el tiempo en que Dios colma de gracias a todas las personas. “Deseo – dijo el Señor Jesús – que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores (Diario, 699). Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi Misericordia. Si no adoran Mi misericordia morirán para
siempre” (Diario, 965).
Imagen elaborada por
Centro María Reina de la Paz Argentina

Las promesas extraordinarias que el Señor Jesús vinculo a la Fiesta demuestran la grandeza de la misma. “Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida – dijo Cristo – recibirá el perdón total de las culpas y de las penas” (Diario, 300). “Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre aquellas almas que se acercan al manantial de Mi misericordia; (….) que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata” (Diario, 699).

Para poder recibir estos grandes dones hay que cumplir las condiciones de la devoción a la Divina Misericordia (confiar en la bondad de Dios y amar activamente al prójimo), estar en el estado de gracia santificante (después de confesarse) y recibir dignamente la Santa Comunión. “No encontrará alma ninguna la justificación – explicó Jesús – hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de la Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes deben hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita” (Diario, 570)".

Para conocer más sobre la devoción a la Divina Misericordia, pueden descargar el siguiente libro gratuito en PDF. (SE ENCUENTRA ÚNICAMENTE EN PDF Y FORMATO VIRTUAL, NO EXISTE LIBRO FÍSICO). Haciendo click en la imagen lo podrán visualizar:

La Divina Misericordia. Historia, mensajes y devocionario
Edición 2021, aumentada y corregida
Incluye una biografía de Santa Faustina, mensajes principales
prácticas de la devoción a la DIvina Misericordia y un devocionario.

3 de abril de 2021

¡Feliz y Santa Pascua de Resurrección!

 

"Llegue a todos ustedes la voz exultante de la Iglesia, con las palabras que el antiguo himno pone en labios de María Magdalena, la primera en encontrar en la mañana de Pascua a Jesús resucitado. Ella corrió hacia los otros discípulos y, con el corazón sobrecogido, les anunció: «He visto al Señor» (Jn 20,18). También nosotros, que hemos atravesado el desierto de la Cuaresma y los días dolorosos de la Pasión, hoy abrimos las puertas al grito de victoria: 
«¡Ha resucitado! ¡Ha resucitado verdaderamente!».

Todo cristiano revive la experiencia de María Magdalena. Es un encuentro que cambia la vida: el encuentro con un hombre único, que nos hace sentir toda la bondad y la verdad de Dios, que nos libra del mal, no de un modo superficial, momentáneo, sino que nos libra de él radicalmente, nos cura completamente y nos devuelve nuestra dignidad. He aquí por qué la Magdalena llama a Jesús «mi esperanza»: porque ha sido Él quien la ha hecho renacer, le ha dado un futuro nuevo, una existencia buena, libre del mal. «Cristo, mi esperanza», significa que cada deseo mío de bien encuentra en Él una posibilidad real: con Él puedo esperar que mi vida sea buena y sea plena, eterna, porque es Dios mismo que se ha hecho cercano hasta entrar en nuestra humanidad".

(Benedicto XVI, 8/4/2012)