28 de agosto de 2021

Nuestra Señora de las Lágrimas de Siracusa

El 29 de agosto celebramos el aniversario de las lacrimaciones de una pequeña imagen del Inmaculado Corazón de María en Siracusa (Italia) en 1953.

Los hechos

En la casa de un humilde matrimonio de Angelo y Antonia Lannuso ocurrió un hecho sobrenatural: una pequeña imagen de yeso del Inmaculado Corazón de María empezó a derramar lágrimas humanas desde el 29 de agosto al 1º de septiembre de 1953. Antonia estaba embarazada con muchas complicaciones, se encontraba el día 29 en su cama sobre la cual estaba esta pequeña Virgen. Con frecuencia perdía la capacidad de ver de a ratos. Ese día, por la mañana, ella vio caer lágrimas de la imagen. Ese fenómeno se repitió en 58 ocasiones distintas. La noticia corrió como la pólvora por el pueblo y fuera de él, haciendo de la casa un lugar de peregrinación constante.

Qué dijo la Iglesia

El párroco, enterado del hecho, armó una comisión médica que analizó las lágrimas de la imagen. Los estudios dieron que el liquido eran lágrimas humanas, con compuestos de proteínas y uratos presentes en lágrimas infantiles y adultas. El hecho se declaró "científicamente inexplicable".

Nicola Guarino, director de fotografía de Siracusa, filmó una de las lacrimaciones el 30 de agosto y pudo registrar de forma exclusiva los hechos.


Los obispos de Sicilia declararon el hecho como sobrenatural y dijeron: "Hacemos votos de que esta manifestación de la Madre Celestial incitará a todos a una penitencia saludable y una devoción más viva al Inmaculado Corazón de María, esperando la pronta construcción de un Santuario que perpetúe la memoria del prodigio".

El mismo Papa Pío XII dijo a propósito de este fenómeno: ¿Comprenderán los hombres el secreto lenguaje de las lágrimas de María? Son lágrimas de espera por el retorno de otros hijos suyos, un día fieles, y hoy arrastrados por falsos encantos del enemigo de Dios. Llora María por tantos hijos a quienes el error y la culpa han apagado la vida de la gracia, y ofenden gravemente a la majestad divina”.

San Juan Pablo II recordó los hechos de Siracusa en 2003 y dijo: «¡Qué misteriosas son estas lágrimas! Hablan de dolor y ternura, de consuelo y de misericordia divina. Son el signo de una presencia materna, y un llamado a convertirse a Dios, abandonando el camino del mal para seguir fielmente a Jesucristo».

El Papa Francisco en 2016 presidió una Vigilia de Oración "para secar las lágrimas" y se llevó desde Siracusa a la Basílica de San Pedro el relicario que contiene las lágrimas de la Virgen. En esa ocasión, el Papa dijo: Al lado de cada cruz siempre está la Madre de Jesús. Con su manto, ella enjuga nuestras lágrimas. Con su mano nos ayuda a levantarnos y nos acompaña en el camino de la esperanza”.

En 2018, estas mismas reliquias visitaron la Casa Santa Marta donde vive el Papa durante la celebración diaria de la Santa Misa. En esa ocasión Francisco dijo: Han traído desde Siracusa la reliquia de las lágrimas de la Virgen. Hoy están aquí, y rezamos a la Virgen para que nos dé a nosotros y también a la humanidad, porque tenemos necesidad, el don de las lágrimas, que nosotros podamos llorar por nuestros pecados y por tantas calamidades que hacen sufrir al pueblo de Dios y a los hijos de Dios”.

Enjuguemos las lágrimas del Corazón de la Virgen

En el año 1929, en Brasil, nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen hicieron revelaciones a la Madre Amalia Aguirre. Ellos le pidieron que difundiera la devoción a nuestra Señora de las Lágrimas, revelándole también un rosario o coronilla que tendría un gran poder ya que Jesús le dijo: "Todo lo que los hombres me pidan en atención a las Lágrimas de Mi Madre, Yo, amorosamente, se los concederé" (8/11/1929).

La Madre Amalia relata lo siguiente:


«El 8 de marzo de 1930, estaba en la capilla arrodillada en los escalones del altar cuando de repente me sentí elevada para lo alto. Una Señora de belleza indescriptible se me acercaba. Llevaba una túnica violeta, un manto azul y un velo blanco que cubría sus hombros e que también la envolvía alrededor del pecho. Con una sonrisa, se me acercó flotando. Ella sostuvo en sus manos un rosario que ella misma llamó de "Corona". Las cuentas brillaban como el sol y eran blancas como la nieve. Entregándome este rosario, Nuestra Señora me dijo: "Esta es la Coronilla de Mis Lágrimas, que Mi Hijo quiere confiar a tu Instituto como parte de Su Herencia. Mi Hijo ya te ha enseñado las invocaciones. A través de estas invocaciones, Él quiere honrarme de una manera muy especial y, por lo tanto, de buen grado otorgará todas las gracias que se pidan en atención de Mis Lágrimas. Esta Coronilla [o Rosário] servirá para la conversión de muchos pecadores, y especialmente de aquellos que están poseídos por el demonio. Al Instituto de Jesús Crucificado está reservado un honor especial que es la conversión de muchos miembros de una secta transformándolos en árboles floridos dentro de la Iglesia. Por esta Coronilla el demonio será vencido y el dominio del infierno destruido. Prepárate para este gran combate!". Dicho esto, la Señora desapareció.»

Para mayor información o profundizar hacé click en el enlace: http://www.nossasenhoradaslagrimas.com/es/hermana-amalia/

Cómo rezar la Coronilla de las Lágrimas de la Virgen

Se reza con un rosario de siete misterios de siete cuentas cada uno (Rosario de los siete Dolores). Oración inicial. Jesús crucificado, postrados a tus pies te ofrecemos las lágrimas de aquella que te acompañó con tierno amor y compasión en tu vía crucis. Concédenos la gracia, oh buen Maestro tomar en serio las enseñanzas contenidas en las lágrimas de tu Santísima Madre, para cumplir tu voluntad de tal manera que un día seamos dignos de alabarte y glorificarte por toda la eternidad. Amén. En el inicio de cada misterio Oh Jesús mío, mira las Lágrimas de aquella que te tenía el amor más grande en la tierra y te ama con el amor más fervoroso en el cielo.

Se repite siete veces: Oh Jesús escucha nuestros ruegos por las Lágrimas de tu Santísima Madre 

Al finalizar los siete misterios, se dice tres veces: Oh Jesús mío, mira las Lágrimas de aquella que te tenía el amor más grande en la tierra y te ama con el amor más fervoroso en el cielo. 

Oración final Oh María, Madre del Amor, de los Dolores y de Misericordia, te suplicamos reúne tus ruegos con los nuestros para que Jesús, a quien nos dirigimos en el nombre tus lágrimas de Madre, escuche nuestras súplicas concediéndonos con las gracias que te pedimos la corona de la vida eterna, Amén. Que tus Lágrimas, Madre Dolorosa, destruyan el reino del infierno. Por tu Divina mansedumbre, oh Encadenado Jesús, guarda al mundo de los horrores amenazantes..


26 de agosto de 2021

Mensaje del 25 de agosto de 2021

Mensaje de la Reina de la Paz dado el 25 de agosto 2021 en Medjugorje


 "Queridos hijos, con alegría, hijitos, invito a todos los que han respondido a mi llamado: sean alegría y paz. Testimonien con sus vidas el cielo que les traigo. Es hora, hijitos, de que sean un reflejo de mi amor para todos aquellos que no aman y cuyos corazones han sido conquistados por el odio. No olviden: yo estoy con ustedes e intercedo por todos ante mi Hijo Jesús para que les dé su paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

25 de agosto de 2021

Nuestra Señora de Czestochowa, Reina de Polonia

 
El 26 de agosto se celebra la fiesta de Nuestra Señora de Czestochowa, patrona y Reina de Polonia. Esta advocación mariana se hizo mundialmente famosa gracias a san Juan Pablo II que siempre tuvo gran devoción por la Virgen María, especialmente por esta imagen en particular que era patrona de su amada tierra.

Breve historia del ícono de Jasna Gora

La tradición popular dice que esta imagen fue hecha sobre una madera que provenía de una mesa que la Virgen María llevó consigo a la casa de san Juan después de la crucifixión y resurrección de Jesús. Esa mesa habría sido fabricada por el mismo san José y que el evangelista san Lucas pintó, cortando una parte de la misma, a pedido de unas mujeres piadosas un ícono de la Madre de Dios. 

San Lucas pintó el ícono y éste estuvo en Jerusalén, hasta que Santa Elena lo descubrió en el siglo IV, cuando junto con otras sagradas reliquias de Tierra Santa fue llevado a Constantinopla. Allí se erigió una iglesia dedicada a la Madre de Dios y se colocó este ícono. Tiempo después, en una ocasión los musulmanes intentaron invadir la ciudad pero los fieles llevaron la imagen en procesión por las calles y éstos huyeron despavoridos. 

La imagen estuvo en Constantinopla por 500 años, después de pasar por varias manos como dote para bodas, llegó a tierras que en ese momento eran parte de  Rusia y actualmente Polonia. El rey polaco san Ladislao la colocó en la capilla de su palacio de Belz. Los tártaros asediaron su castillo y una flecha ingresó por una ventana de dicha capilla, rasguñando el ícono a la altura del rostro de la Virgen. Este rasguño permanece en la imagen a pesar de que se intentó arreglar, incluso se ha dejado en las reproducciones del ícono. 

San Ladislao decidió proteger la imagen de las insistentes invasiones tártaras y la llevó a Opala, para llevarla ahí pasó por Czestochowa, siguiendo hasta Jasna Gora (Colina luminosa), donde se colocó en una iglesia consagrada a la Asunción de la Virgen María. Al día siguiente colocaron la imagen en una carreta pero los caballos no querían moverse. Aceptaron que la Virgen deseaba quedarse en dicho lugar, entonces san Ladislao regresó la imagen solemnemente a la Iglesia de la Asunción el 26 de agosto de 1382. Se construyó una iglesia y un monasterio de padres paulinos que custodiaron la imagen por más de seis siglos. 

Los husitas en 1430 invadieron la iglesia y el monasterio, lo saquearon y robaron el ícono de la Virgen. La colocaron en una carreta pero los caballos se rehusaron a avanzar, recordando el milagro acaecido a san Ladislao, los herejes la arrojaron al suelo y la rompieron ent res pedazos. También otro soldado decidió tomar su espada y le hizo tres profundas cortadas. Después quiso golpearla por tercera vez pero cayó al suelo, se retorció y murió. Las tres cortadas permanecen aun hoy en la sagrada imagen de nuestra Señora. 

La Virgen continuó en peligro hacia 1655, cuando unos doce mil suecos se enfrentaron a trescientos hombres que protegieron el santuario. Los polacos lograron salvaguardar el santuario y el ícono gracias a la protección de María. Fue entonces cuando, un año después, el 3 de mayo el rey Jan Casimir declaró  a Nuestra Señora de Czestochowa como Reina de Polonia, colocando su propia corona a los pies de la imagen. 

En 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el río Vístula para invadir Varsovia, el pueblo polaco acudió a la intercesión de la Reina de Polonia. El 15 de septiembre el ejército se retiró cuando se pudo ver la imagen de nuestra Señora en una nube sobre la ciudad. Este milagro es conocido como "el milagro del Vístula". 

Al inicio de la segunda guerra mundial, los nazis invadieron Polonia. Con la toma de Varsovia, una de las órdenes fue suspender las peregrinaciones ya que estas fortalecían la identidad y la fe del pueblo polaco. Sin embargo miles de fieles peregrinaban secretamente al santuario de nuestra Madre y en 1945 un millón y medio de personas peregrinaron para agradecer a la Virgen por la liberación del país de la opresión nazi. 

Más tarde, en 1948, a pesar de la invasión de la comunista rusa, 800.000 personas peregrinaron a Czestochowa con ocasión de la solemnidad de la Asunción.

San Juan Pablo II visitó en varias ocasiones el santuario de Czestochowa siendo Papa. La primera vez fue en 1979 y cada vez que visitó Polonia. En su capilla privada del Vaticano también tenía colocada una reproducción del rostro de la imagen.  En su viaje de 1979 dijo las siguientes palabras:

"Los polacos se han acostumbrado a vincular a este lugar y a este santuario las numerosas vicisitudes de su vida: los diversos momentos alegres o tristes, especialmente los momentos solemnes, decisivos, los momentos de responsabilidad, como la elección de la propia dirección de la vida, la elección de la vocación, el nacimiento de los propios hijos, los exámenes de madurez... y tantos otros momentos. Se han acostumbrado a venir con sus problemas a Jasna Góra, para hablar de ellos a la Madre celeste, la que tiene aquí no sólo su imagen, su efigie —una de las más conocidas y veneradas en el mundo—, sino que está aquí particularmente presente. Está presente en el misterio de Cristo y de la Iglesia, como enseña el Concilio. Está presente para todos y cada uno de los que peregrinan hacia Ella, aunque sólo sea con el alma y el corazón, cuando no pueden hacerlo físicamente. Los polacos están habituados a esto. Están habituados incluso los pueblos afines, naciones limítrofes. Cada vez más llegan aquí hombres de toda Europa y de más allá de ella.

El cardenal primado, en el curso de la gran novena, se expresaba sobre el significado del santuario de Czestochowa en relación a la vida de la Iglesia con estas palabras: "¿Qué ha sucedido en Jasna Góra? Hasta este momento no estamos en disposición de dar una respuesta adecuada. Ha sucedido algo más de lo que se podía imaginar... Jasna Góra se ha revelado como un vínculo interno en la vida polaca, una fuerza que toca profundamente el corazón y tiene a toda la nación en humilde, pero fuerte actitud de fidelidad a Dios, a la Iglesia y a su jerarquía. Para todos nosotros ha sido una gran sorpresa ver la potencia de la Reina de Polonia manifestarse de modo tan magnífico".

El papa Francisco visitó el Santuario en 2016 con ocasión de su viaje apostólico a Polonia. También coincidió con el 1050º aniversario del Bautismo de Polonia. Allí dirigió algunas palabras al pueblo de Polonia:

 "También vuestra historia, impregnada de Evangelio, cruz y fidelidad a la Iglesia, ha visto el contagio positivo de una fe genuina, trasmitida de familia en familia, de padre a hijo, y sobre todo de las madres y de las abuelas, a quienes hay mucho que agradecer. De modo particular, habéis podido experimentar en carne propia la ternura concreta y providente de la Madre de todos, a quien he venido aquí a venerar como peregrino, y a quien hemos saludado en el Salmo como «honor de nuestro pueblo» (Jdt 15,9).

Aquí reunidos, volvemos los ojos a ella. En María encontramos la plena correlación con el Señor: al hilo divino se entrelaza así en la historia un «hilo mariano». Si hay alguna gloria humana, algún mérito nuestro en la plenitud del tiempo, es ella: es ella ese espacio, preservado del mal, en el cual Dios se ha reflejado; es ella la escala que Dios ha recorrido para bajar hasta nosotros y hacerse cercano y concreto; es ella el signo más claro de la plenitud de los tiempos.

En la vida de María admiramos esa pequeñez amada por Dios, que «ha mirado la sencillez de su esclava» y «enaltece a los humildes» (Lc 1,48.52). Él se complació tanto de María, que se dejó tejer la carne por ella, de modo que la Virgen se convirtió en Madre de Dios, como proclama un himno muy antiguo, que cantáis desde hace siglos. Que ella os siga indicando la vía a vosotros, que de modo ininterrumpido os dirigís a ella, viniendo a esta capital espiritual del país, y os ayude a tejer en la vida la trama humilde y sencilla del Evangelio.

En Caná, como aquí en Jasna Góra, María nos ofrece su cercanía, y nos ayuda a descubrir lo que falta a la plenitud de la vida. Ahora como entonces, lo hace con cuidado de Madre, con la presencia y el buen consejo; enseñándonos a evitar decisionismos y murmuraciones en nuestras comunidades. Como Madre de familia, nos quiere proteger a todos juntos, a todos juntos. En su camino, vuestro pueblo ha superado en la unidad muchos momentos duros. Que la Madre, firme al pie de la cruz y perseverante en la oración con los discípulos en espera del Espíritu Santo, infunda el deseo de ir más allá de los errores y las heridas del pasado, y de crear comunión con todos, sin ceder jamás a la tentación de aislarse e imponerse".

Oración a la Virgen Reina de Polonia, escrita por el
beato mártir Jerzy Popieluszko

Santísima María, ruega por nosotros.

Madre de Dios y nuestra Madre, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes colocan su esperanza en la Providencia de Dios, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes son decepcionados, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes son traicionados, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes son arrestados en la noche, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes son encarcelados, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes sufren del frio, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes viven en temor, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes son sometidos a interrogaciones, ruega por nosotros.

Madre de esos inocentes que han sido condenados, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes dicen la verdad, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes no pueden ser corrumpidos, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes resisten al mal y la tiranía, ruega por nosotros.

Madre de los huérfanos, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes han sido atacados o burlados porque se visten de tu imágen, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes son forzados a firmar declaraciones contrarias a su conciencia, ruega por nosotros.

Madre de aquellos quienes lloran, ruega por nosotros.

Madre de madres que lloran, ruega por nosotros.

Madre de padres que han sido profundamente entristecidos, ruega por nosotros.

Madre de la Polonia sufriente, ruega por nosotros.

Madre de nuestro mundo sufriente, ruega por nosotros.

Madre de la siempre fiel Polonia, ruega por nosotros.

Madre de todos los fieles, ruega por nosotros.

Madre de todos los Cristianos perseguidos, ruega por nosotros.

Madre de todos los que están de luto, ruega por nosotros.

¡Nuestra Señora de Czestochowa, Reina de Polonia, ruega por nosotros!

Santa Mariam de Belén

 El 25 de agosto se celebra la fiesta litúrgica de santa María de Jesús Crucificado, primera santa de Palestina, la tierra de Jesús. Fue una mística, mártir y carmelita descalza. Su vida de humildad, entrega y obediencia a la Voluntad de Dios hace que al conocerla se sienta un gran amor, devoción y deseo de imitarla. Los invitamos a conocer su maravillosa historia. 


Breve biografía de santa Mariam de Belén
Los padres de Mariam eran profundamente católicos, vivían muy cerca de Nazaret, donde Jesús vivió su infancia esos "años ocultos", en Abellin. Deseaban  ardientemente  tener hijos pero no podían y además eran ya muy mayores. Entonces deciden peregrinar a Belén pidiéndole fervientemente a la Santísima Virgen y a san José, de quienes eran muy devotos, que les concedieran el don de tener un hijo.  San José intercedió y les concedió dos hijos: Mariam y Pablo. 

La pequeña Mariam nació el 5 de enero de 1846, como un regalo de la Sagrada Familia en la víspera de la Epifanía del Señor, en el pueblo de Abellín, ubicado entre Nazaret y Jaffa, lugar donde aconteció la venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los Apóstoles en el Cenáculo. 
A los tres años, queda huérfana de padre y madre, y se queda sola con Pablo. En Oriente, los hermanos son dados a sus parientes, y son separados entre las familias. Mariam no volverá nunca a ver a su hermanito Pablo y es enviada a vivir con unos tíos a Alejandría.

La vida de Mariam estuvo siempre llena de prodigios. Tenía el don de saber cosas, leer conciencias, predecir el futuro. Aún así, sus familiares no la comprendieron.
Jesús empieza a llamarla para sí y ella siente la vocación de consagrarse totalmente  a Él. Siendo ya joven, en edad de casarse, le arreglan un compromiso con un joven. La noche anterior a la fiesta de compromiso, Mariam decide cortarse el cabello, ya que en Oriente es una desgracia casarse con una mujer sin cabello. Su tío y sus familiares entonces la empiezan a tratar como esclava de las esclavas, dándole trabajos más duros y difíciles en la casa.

Un día se entera de que una familia musulmana iría de viaje a un lugar cercano de donde vivía su hermano Pablo. Mariam decide ir a esta casa para pedir que le entreguen una carta a su hermano. Mariam estaba totalmente cubierta de signos de tortura por parte de su familia y el padre de la familia musulmana le dice que vea cómo la tratan los cristianos, que mejor se hiciera musulmana. Llena del Espíritu Santo, la pequeña Mariam hace profesión de su fe diciéndole que Jesucristo es el único Dios verdadero y que jamás abandonaría su Fe. El hombre, lleno de ira, le corta el cuello con una cimitarra (especie de sable pequeño) y dándola por muerta la llevan a cueva para dejarla agonizar allí, fuera de la ciudad. Esto ocurrió el 7 de septiembre de 1858. ¡Pero la historia no se acaba aquí! Según se sabe, gracias a una revisión médica muchos años después, la cicatriz de Mariam era de 10 centímetros de largo y de 1 centímetro de profundidad. El mismo médico dijo que desde el punto de vista profesional era imposible que esa joven no podía estar viva.

Tiempo después, Mariam revelaría lo que ocurrió en ese momento, estuvo en el Cielo y tuvo una visión de Nuestra Madre del Cielo, la Santísima Virgen María, con Ángeles y Santos a su alrededor que la recibían, vio a sus padres y a la Santísima Trinidad. Escuchó después una voz: "Tú eres una virgen, pero tu libro aún no ha terminado". Luego se vio nuevamente en la cueva, donde diariamente era asistida por una bellísima mujer, vestida de azul, que sabemos que era la Virgen Santísima. Ella la curaba, la alimentaba y le hablaba diariamente. Nuestra Madre le dice que sería primero consagrada como Hija de San José y después sería hija de Santa Teresa de Jesús (carmelita descalza). Un día, Mariam había terminado de comer y tuvo ganas de comer un poco más, y se lo pidió a la Señora. Nuestra Señora le dijo: "Es suficiente por hoy. Vive siempre contenta", en estas palabras  se condensa la vida de Mariam: vivir contenta con la voluntad de Dios. Esa enseñanza la marcaría de por vida.


Recuperada de este atentado a su vida, la Virgen la manda con un sacerdote para que la guíe, a una iglesia. Luego se pone a trabajar como empleada en varias casas de Alejandría para ganar la dote y entra en la comunidad de Hermanas de San José de la Aparición en 1865. Viendo que su vida sobrenatural no concordaba con el trabajo apostólico de las hermanas, juzgaron que debía dedicarse a la vida contemplativa. Entonces, le proponen ir al Carmelo, cumpliéndose la profecía que le haría nuestra Madre. Viajará, entonces al Carmelo de Pau (Francia), recibiéndo el hábito carmelita el 27 de julio de 1867.

En el Carmelo no fue hermana de coro, sino hermana lega. Su trabajo era muy sencillo, pero se destacó grandemente por su humildad, su servicialidad y su amor puesto en acción. Tuvo una gran cantidad de experiencias sobrenaturales, como los estigmas de la Pasión de Cristo, visiones de las almas del purgatorio, locuciones interiores, don de profecía, apariciones y la gracia de la transverberación (traspaso del corazón) además de ser constantemente atacada por el  mismo satanás. 
Por pedido del Vicario Apostólico de Mangalore, India, se dirige con un grupo de carmelitas hacia esa diócesis para fundar un nuevo Carmelo. Allí realiza su profesión perpetua el 21 de noviembre de 1871, tomando el nombre de "María de Jesús Crucificado".

La pequeña Mariam es fuertemente perseguida por otras hermanas que no comprendían las experiencias místicas, se cree incluso que todo es fruto de una posesión demoníaca y es enviada al Carmelo de Pau nuevamente. Nuestra pequeña santa no ve con odio ni rencor a sus hermanas: aprovecha esta oportunidad que Cristo le ofrece para santificarse.

En reiteradas locuciones, Jesús le pide que funde un Carmelo en Belén, Tierra Santa, en el mismo lugar donde el Rey David pastoreaba sus ovejas. El Señor le revela todos los detalles del lugar: medidas, proporciones, diseños... Se encarga desde los más pequeños detalles del edificio. Con aprobación de la Iglesia, se edifica providencialmente y es establecido oficialmente en 1876. 
Mariam tuvo un accidente durante la construcción del Carmelo, lo cual la llevaría a sufrir largamente durante varios meses. Recibe los sacramentos de manos del Obispo, besa la Cruz y fallece santamente el 26 de agosto de 1878 en medio de sus hermanas del Carmelo, a los 33 años de edad. Sus restos se veneran en el Carmelo de Belén.

Fue beatificada el 13 de octubre de 1983 por San Juan Pablo II y canonizada el 17 de mayo de 2015 por el papa Francisco. 

Así se cumplió una palabra que le dijo el demonio: “¡Será canonizada y yo no lo quiero!”. Es importante destacarlo, ya que esta pequeña santa de Belén fue escondida durante casi 100 años, sacada a la luz únicamente por Juan Pablo II para su beatificación. ¡No dejemos de conocerla, amarla, imitarla y pedir su poderosísima intercesión!

 Pueden profundizar en su biografía, espiritualidad y mensaje a través del libro de Sor Emmanuel Maillard "Mariam de Belén, la pequeña árabe"


21 de agosto de 2021

María Reina

 El 22 de agosto la Iglesia celebra la memoria de María Reina, para recordar este título de nuestra Señora, la más humilde de las criaturas que fue elegida para ser la Madre de Dios y que Dios mismo coronó como Reina y Señora de todo lo creado. La grandeza de María se halla en su pequeñez, sencillez y obediencia a la Voluntad del Padre. 
Ella es Reina porque es Madre de Cristo, Rey Universal. Dios quiso asociar de modo particular a María al plan de Redención, por eso Ella está a la derecha de Jesucristo, intercediendo en favor del mundo entero por su salvación. 

Recordemos también en este día la promesa que nuestra Señora hizo en sus apariciones de Fátima: "Al final mi Inmaculado Corazón triunfará", es decir, la victoria final de Cristo vendrá por el triunfo de María. Ella es la elegida por Dios para que Jesucristo viniera al mundo y es la elegida por Dios para que Cristo vuelva a encarnarse en nuestras almas. 

Respondamos al llamado de María con nuestro si a su mensaje, en todas sus apariciones ella nos pide:
  • Conversión del corazón
  • Vida sacramental (confesión mensual y comunión frecuente)
  • Adoración Eucarística
  • Rezo diario del santo Rosario
  • Lectura orante de la Palabra de Dios
  • Consagración al Inmaculado Corazón de María
  • Obras de misericordia corporales y espirituales
  • Sacrificio, penitencia y reparación

Consagrémonos hoy al Corazón de María para ser sus apóstoles...
Consagración a la Inmaculada, escrita por san Maximiliano María Kolbe

Inmaculada, Reina del Cielo y de la Tierra, Refugio de los pecadores y Madre nuestra llena de amor, a quien Dios le confió la economía de la Misericordia. Yo, pecador indigno, me postro ante ti, suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y posesión tuya. 
A ti, Madre, ofrezco todas las dificultades de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad. Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser sin ninguna reserva para cumplir lo que de ti se ha dicho “Ella te aplastará la cabeza” (Génesis 3, 15) y también “tú has derrotado todas las herejías del mundo”. Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas me convierta en un instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo, aumentar en cuanto sea posible el bienaventurado Reino del Sagrado Corazón de Jesús. 
Donde Tú entras, Inmaculada, obtienes la gracia de la conversión y la santificación, ya que toda gracia que fluye del Corazón de Jesús para nosotros, nos llega a través de tus manos. Ayúdame a alabarte, oh Virgen Santa y dame fuerza contra tus enemigos. Amén. 

20 de agosto de 2021

Nuestra Señora de Knock, Reina de Irlanda

 El 21 de agosto recordamos la aparición de la Santísima Virgen María en Knock, Irlanda. 
Esta aparición fue el 21 de agosto de 1879 a las 20 horas, con la presencia de 15 testigos en total, entre los que había niños, jóvenes y ancianos. No hubo ningún mensaje, pero la visión estaba sumamente cargada de simbolismos: la Virgen María estaba totalmente vestida de blanco, con un manto abrochado al cuello. Sus manos y su mirada se elevaba al Cielo en posición de súplica, en su cabeza tenía una corona con una rosa en el centro. A su derecha estaba san José, en una posición de reverencia y con la cabeza inclinada hacia la Virgen y estaba también vestido de blanco. A la izquierda de nuestra Señora, san Juan evangelista con vestiduras de obispo, con un libro en una mano y en la otra la mano levantada predicando, vestido de blanco. 
Junto a las figuras se veía un gran Altar, sobre el cual había un Cordero y detrás de él una gran Cruz con ángeles que lo adoraban a su alrededor. 

La visión duró en total dos horas, los testigos rezaban continuamente el santo Rosario. 

La Virgen María se aparece así, silenciosamente, en un contexto difícil para la historia de Irlanda. El país se encontraba en una profunda hambruna. Esta situación hizo que comenzara una reforma agraria, que transformó la vida de todo el país. Esta reforma fue fruto de las movilizaciones de masas, violencias y guerras por las tierras. En medio de todo esto, María se aparece para invitar al silencio, la oración y la paz.

Luego de la aparición, la Iglesia católica decidió estudiar el fenómeno. El Arzobispo conformó una comisión y las apariciones fueron aprobadas oficialmente en 1936.

El Santuario fue visitado por san Juan Pablo II en 1979 y por el papa Francisco en 2018 con ocasión del Encuentro Mundial de Familias en Irlanda. En 2021, el santo Padre declaró el Santuario de Knock como un Santuario Mariano-Eucarístico Internacional.

Palabras de San Juan Pablo II en Knock (30/9/1979)
"Madre, en este santuario reúnes al Pueblo de Dios de toda Irlanda y constantemente muestras a
Cristo en la Eucaristía y en la Iglesia. En este momento solemne escuchamos con atención particular tus palabras: "Haced lo que os diga mi Hijo". Y deseamos responder a tus palabras con todo el corazón. Queremos hacer lo que nos dice tu Hijo y lo que nos manda; pues tiene palabras de vida eterna. Queremos cumplir y poner por obra todo lo que viene de El, todo lo que está contenido en la Buena Nueva, como lo hicieron nuestros antepasados durante siglos. Su fidelidad a Cristo y a su Iglesia y su adhesión heroica a la Sede Apostólica, han marcado en nosotros una impronta indeleble de la que todos participamos. Durante siglos su fidelidad ha dado frutos de heroísmo cristiano y tradición de vida virtuosa, de acuerdo con la ley de Dios, especialmente de acuerdo con el mandamiento más santo del Evangelio, el mandamiento del amor. Hemos recibido esta herencia espléndida de sus manos al comienzo de una era nueva; y al acercarnos al segundo milenio después que el Hijo de Dios nació de Ti, alma Mater nuestra, nos proponemos guardar esta herencia en el futuro con la misma fidelidad con que nuestros antepasados dieron testimonio"

Palabras del Papa Francisco ante la declaración de Knock como Santuario Mariano-Eucarístico (19/3/2021)
"Cuántas familias, a lo largo de casi un siglo y medio, han transmitido la fe a sus hijos y han agrupado sus tareas cotidianas en torno al rezo del Rosario con la imagen de Nuestra Señora de Knock en el centro. Los brazos de la Santísima Virgen en postura orante siguen mostrando lo fundamental que es la vida de oración, que llega como un mensaje de esperanza desde este santuario. Vosotros los sabéis: en la aparición de Knock la Virgen no pronuncia ninguna palabra. Sin embargo, su silencio es también un lenguaje; de hecho, es el lenguaje más expresivo que se nos da. El mensaje que se desprende de Knock es el gran valor que tiene el silencio para la fe.

Es el silencio ante el misterio, que no significa renunciar a comprender, sino comprender sostenidos y ayudados por el misterio del amor de Jesús que se ofreció por todos nosotros como Cordero inmolado para la salvación de la humanidad. Es el silencio ante el gran misterio del amor, que no encuentra otra posibilidad de respuesta que la de abandonarse con confianza a la voluntad del Padre misericordioso. Es el silencio que Jesús pide cuando nos enseñó: «Cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo» (Mt 6,6-8)". 


10 de agosto de 2021

Santa Clara de Asís

 El 11 de agosto la Iglesia celebra a Santa Clara de Asís, discípula de san Francisco y fundadora de la orden de las hermanas pobres.

Nació en Asís en 1193, en una familia noble y rica. Su padre, Favarone Offeduccio era caballero y su madre Ortolana, descendiente de una familia de la nobleza, a su vez era profundamente cristiana. 


Se dice de Clara que desde pequeña tuvo muchas virtudes, era asidua en la oración y la penitencia. Escuchó hablar de los Hermanos Menores, los franciscanos y de san Francisco, pero tenía prohibido hablar con ellos, aunque les tenía gran estima y un profundo amor y deseo de imitar. A través de una criada, les enviaba alimentos y cosas que necesitaran.

Cuando Clara tenía 18 años, en la Cuaresma de 1210 escuchó una prédica de san Francisco en la catedral de Asís. En él Francisco habló sobre la importancia de dejar las riquezas y los bienes para seguir al Señor. Experimentó en su corazón que era el momento de cumplir con la voluntad de Dios que sentía dentro de su corazón: dejarlo todo y seguir a Cristo consagrándose totalmente a Él. 

Se dedicó día y noche a meditar las palabras que había escuchado de san Francisco y se lo comunicó. El 18 de marzo de 1212, en la noche del Domingo de Ramos, se fugó de su casa y se dirigió a la Porciúncula, la pequeña capilla de Santa María de los Ángeles, donde la esperaban Francisco y sus discípulos para que se consagrara al Señor. 

Santa Clara hizo ante san Francisco la promesa de vivir en pobreza y dedicándose totalmente a la vida de oración, pobreza y penitencia. Luego, él le cortó su cabello y la cubrió con un velo, luego la envió a una abadía benedictina cercana para que se formara en la vida consagrada. 

Su padre, al enterarse, se enfureció y fue a buscarla para regresarla a su casa, pero la firme decisión de Clara lo obligaron a declinar su deseo. Se unen a ella después su hermana Inés y su prima, Pacífica. 

Las primeras clarisas se trasladan entonces a San Damián, en la Capilla de Santa María de los Ángeles que san Francisco había reconstruido.  Allí, con santa Clara al frente de la comunidad, siendo un ejemplo de virtud, de humildad y de entrega al Señor, viviendo siempre aquello que deseaba transmitir a sus hijas espirituales. 

Hacía los trabajos más difíciles y servía a todas sus hermanas, aun en cosas pequeñas y sencillas. Por ejemplo, muchas veces ayunaba para que otra hermana pudiese comer más. Vivía en continua penitencia, sacrificio y oración, sufría con gozo junto a Cristo con el que estaba enteramente desposada.  Su mayor rasgo era la humildad, vivida claramente en la vida comunitaria

Ella deseaba vivir de forma radical la pobreza, el no poseer nada más que a Jesús. Ella deseaba alcanzar el privilegio de la pobreza, que le fue concedido por el papa Inocencio III. Era costumbre en la época que a los conventos se les cedieran tierras para percibir rentas de los mismos y asegurar su sustento económico, pero Clara lo rechazaba, siguiendo el ejemplo de san Francisco, ya que no querían tener nada como propio. Cuando le decían que pensara en el futuro sustento de su comunidad, respondía con las palabras de Cristo en el Evangelio: "Mi Padre celestial que alimenta a las avecillas del campo, nos sabrá alimentar también a nosotros".

Es muy conocido el milagro eucarístico que tuvo lugar en 1241, cuando los sarracenos invadieron la ciudad de Asís. En un momento trataron de atacar a la comunidad de las clarisas. Todas las monjas se pusieron a rezar a la Capilla, y santa Clara tomó en sus manos el Santísimo Sacramento y lo llevó hacia donde estaban los sarracenos, ellos tuvieron gran terror y huyeron despavoridos. 

En una ocasión tenían un solo pan para comer cincuenta hermanas. Clara lo bendijo y después de rezar el padrenuestro envió la mitad a los hermanos y la otra mitad la dio a las hermanas, el pan se multiplicó y todas comieron. Ella les dijo: "Aquel que multiplica el pan en la Eucaristía, el gran misterio de fe, ¿acaso le faltará poder para abastecer de pan a sus esposas pobres?"

Santa Clara enfermó gravemente y pasó 27 años enferma en San Damián, soportando muchos dolores y sufrimientos corporales, dedicándose a bordar, coser y rezar sin cesar. En su lecho fue visitada dos veces por el Santo Padre. También la frecuentaban obispos y cardenales para pedir su consejo.  San Francisco ya había muerto en 1226. 

Finalmente, el 10 de agosto de 1253, con 60 años, de los cuales 41 había consagrado a Cristo, y dos días después de que el Papa aprobara la regla de la Clarisas, Santa Clara muere en la paz del Señor. Fue canonizada en 1255. 

8 de agosto de 2021

Santa Edith Stein

 

El 9 de agosto la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de la gran carmelita y mártir Santa Teresa Benedicta de la Cruz, cuyo nombre secular era Edith Stein. Esta mujer es una de las grandes figuras del catolicismo del siglo XX. Su búsqueda espiritual refleja las inquietudes y la sed que todo hombre y mujer tiene en nuestros tiempos. Los invitamos a conocer su vida, sus virtudes, a formarnos con su doctrina y a pedir su intercesión. 


"Quien busca la Verdad, busca a Dios sea o no consciente de ello"
Edith Stein


Breve biografía

Edith Stein nació en el seno de una familia judía, útlima de once hermanos, el 12 de octubre de 1891, en la fiesta del Yom Kippur, la fiesta más sagrada de los judíos. Su padre muere cuando era muy pequeña, dejando el cuidado y sustento de la numerosa familia en manos de la madre. Durante su adolescencia, Edith confiesa que la fe del pueblo de Israel no le atraía y que con conciencia plena dejó la oración. 

En 1911 comienza sus estudios universitarios en la Universidad de Breslau. Su pasión verdadera siempre fue la filosofía. Se interesaba mucho en el rol de la mujer, siendo una apasionada militante por el voto femenino. Confiesa ella misma que en este período se volvió una "feminista radical". Dos años después se dirige a Gottinga para estudiar con el profesor Edmund Husserl, de quien fue discípula y asistente, y con él recibe su doctorado en filosofía. 

Las ideas de Husserl, lo que se llama fenomenología, fascinaban al público, por su concepción de la verdad el mundo percibido no solamente existía de forma kantiana, como percepción subjetiva, la filosofía volvía al objetivismo, a lo concreto. 

Edith también conoció a Max Scheler y esto produjo en ella una atención al catolicismo. Pero a su vez, en el mundo estallaba la primera guerra mundial. Stein hace un curso de enfermería y prestó su servicio en un hospital militar austríaco. En 1916 se dirige a Friburgo donde obtiene el doctorado 'summa cum laude'. 

En aquel tiempo tiene lugar un hecho que le llamó profundamente la atención. Un día vio como una mujer humilde entró en la Catedral de Frankfurt con su cesta de las compras y se quedó unos momentos en oración. De este hecho, dice ella misma: "Esto fue para mí algo completamente nuevo. En las sinagogas y en las iglesias protestantes que he frecuentado los creyentes acuden a las funciones. Aquí, sin embargo, una persona entró en la iglesia desierta, come si fuera a conversar en la intimidad. No he podido olvidar lo ocurrido".

Edith Stein tenía gran amistad con el asistente de Husserl en Gottinga, Adolf Reinach y su esposa. Adolf Reinach muere en Flandes en noviembre de 1917. Edith va a Gottinga. Los Reinach se habían convertido al Evangelio. Edith tenía cierta renuencia ante el encuentro con la joven viuda.

Con gran sorpresa encontró una creyente. "Este ha sido mi primer encuentro con la cruz y con la fuerza divina que transmite a sus portadores... Fue el momento en que se desmoronó mi irreligiosidad y brilló Cristo". Más tarde escribirá: "lo que no estaba en mis planes estaba en los planes de Dios. Arraiga en mí la convicción profunda de que -visto desde el lado de Dios- no existe la casualidad; toda mi vida, hasta los más mínimos detalles, está ya trazada en los planes de la Providencia divina y, ante los ojos absolutamente clarividentes de Dios, presenta una coherencia perfectamente ensamblada".

En otoño de 1918, Edith Stein dejó la actividad de asistente de Edmund Husserl porque deseaba trabajar independientemente. La primera vez que volvió a visitar a Husserl después de su conversión fue en 1930. Tuvo con él una discusión sobre la nueva fe de la que la hubiera gustado que participara también él. Tras ello escribió una frase sorprendente: "Después de cada encuentro que me hace sentir la imposibilidad de influenciar directamente, se agudiza en mí el impulso hacia mi propio holocausto".

Edith Stein deseaba obtener la habilitación para la libre docencia, algo que, por aquel entonces, era inalcanzable para una mujer. A este respecto, Husserl se pronunciaba así en un informe: "Si la carrera universitaria se hiciera accesible a las mujeres, la podría recomendar encarecidamente más que a cualquier otra persona para el examen de habilitación". Más tarde, sin embargo, se le negaría la habilitación a causa de su origen judío.

Edith Stein vuelve a Breslau. Escribe artículos en defensa de la psicología y de las humanidades. Pero lee también el Nuevo Testamento, Kierkegaard y el opúsculo de los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola. Se da cuenta de que un escrito como éste no se le puede simplemente leer, sino que es necesario ponerlo en práctica.

En el verano de 1921 fue durante unas semanas a Bergzabern (Palatinado), a la finca de la Señora Hedwig Conrad-Martius, una discípula de Husserl. Esta señora, junto con su esposo, se había convertido al Evangelio. Una tarde Edith encontró en la biblioteca la autobiografía de Teresa de Ávila. La leyó durante toda la noche. "Cuando cerré el libro, me dije: esta es la verdad".

Considerando retrospectivamente su vida, escribía más tarde: "mi anhelo por la verdad era ya una oración".

En enero de 1922 Edith Stein se bautizó. Era el día de la Circuncisión de Jesús, la acogida de Jesús en la estirpe de Abraham. Estaba erguida ante la fuente bautismal, vestida con el blanco manto nupcial de Hedwig Conrad-Martius, que hizo de madrina. "Había dejado de practicar mi religión hebrea y me sentía nuevamente hebrea solamente tras mi retorno a Dios". Ahora tendrá siempre conciencia, y no sólo intelectualmente, sino de manera tangible, de pertenecer a la estirpe de Cristo. En la fiesta de la Candelaria, una fiesta cuyo origen se remonta también al Antiguo Testamento, fue confirmada por el Obispo de Espira en su capilla privada.

Después de su conversión, lo primero que hizo fue volver a Breslau. "Mamá, soy católica". Las dos lloraron. Hedwig Conrad-Martius escribió: "mira, dos israelitas y en ninguna de ellas hay engaño" (cf. Jn 1, 47).

Inmediatamente después de su conversión, Edith Stein aspira a entrar en el Carmelo, pero sus consejeros espirituales, el Vicario general de Espira y el Padre Przywara, S.J., le impiden dar este paso. Acepta entonces un empleo de profesora de alemán e historia en el Instituto y seminario para maestros del Convento dominico de la Magdalena de Espira hasta Pascua de 1931. Por insistencia del Archiabad Raphael Walzer, del convento de Beuron, hace largos viajes para dar conferencias, sobre todo sobre temas femeninos. "Durante el período inmediatamente precedente y también bastante después de mi conversión... creía que llevar una vida religiosa significaba renunciar a todas las cosas terrenas y vivir solamente con el pensamiento puesto en Dios. Gradualmente, sin embargo, me he dado cuenta de que este mundo exige de nosotros otras muchas cosas..., creo, incluso, que cuanto más se siente uno atraído por Dios, más debe "salir de sí mismo", en el sentido de dirigirse al mundo para llevar allí una razón divina para vivir". Su programa de trabajo es enorme. Traduce las cartas y los diarios del período precatólico de Newmann y la obra Quaestiones disputatae de veritate de Tomás de Aquino, en una versión muy libre por amor al diálogo con la filosofia moderna. El Padre Erich Przywara, S.J., la incitó a escribir también obras filosóficas propias. Aprendió que es posible "practicar la ciencia al servicio de Dios... sólo por tal motivo he podido decidirme a comenzar una serie de obras científicas". Encuentra siempre las fuerzas necesarias para su vida y su trabajo en el convento benedictino de Beuron, al que va para pasar allí las fiestas más importantes del año eclesiástico.

En 1931 termina su actividad en Espira. Intenta de nuevo obtener la habilitación para la libre docencia en Breslau y Friburgo. Todo en vano. Compone entonces una obra sobre los principales conceptos de Tomás de Aquino: "Potencia y acción". Más tarde hará de este ensayo una obra mayor, desarrollándola bajo el título de Endliches und ewiges Sein (Ser finito y Ser eterno) en el convento de las Carmelitas de Colonia. No fue posible imprimir esta obra durante su vida.

En 1932 se le asigna una cátedra en una institución católica, el Instituto de Pedagogía científica de Münster, donde tiene la posibilidad de desarrollar su propia antropología. Aquí encuentra la manera de unir ciencia y fe, y de hacer comprensible esta cuestión a otros. Durante toda su vida sólo quiso ser "instrumento de Dios". "Quien viene a mí, deseo conducirlo a Él ".

En 19331a noche se cierne sobre Alemania. "Había oído ya antes algo sobre las severas medidas contra los judíos. Pero ahora comencé de pronto a entender que Dios había puesto una vez más su pesada mano sobre su pueblo y que el destino de este pueblo era también el mío". El artículo de la ley de los nazis sobre la raza ariana hizo imposible que continuara su actividad docente. "Si aquí no puedo continuar, en Alemania ya no hay posibilidades para mí ". "Me había convertido en una extranjera en el mundo".

El Archiabad Walzer, de Beuron, ya no le impidió entrar en un convento de Carmelitas. Durante el tiempo que estuvo en Espira había hecho ya el voto de pobreza, castidad y obediencia. En 1933 se presenta a la Madre Priora del Monasterio de Carmelitas de Colonia. "Solamente la pasión de Cristo nos puede ayudar, no la actividad humana. Mi deseo es participar en ella".

Una vez más Edith fue a Breslau para despedirse de su madre y de la familia. El 12 de octubre fue el último día que pasó en su casa, el día de su cumpleaños y, a la vez, la fiesta hebrea de los tabernáculos. Edith acompaña a su madre a la sinagoga. Fue un día nada fácil para las dos mujeres. "¿Por qué la has conocido (la fe cristiana)? No quiero decir nada contra Él. Habrá sido un hombre bueno. Pero ¿por qué se ha hecho Dios? " . Su madre lloró. A la mañana siguiente Edith tomó el tren para Colonia. "No podía tener una alegría arrebatadora. Era demasiado tremendo lo que dejaba atrás. Pero yo estaba tranquilísima, en el puerto de la voluntad de Dios". Cada semana escribirá después una carta a su madre. No recibirá respuesta. Su hermana Rosa le mandará noticias de casa.

El 14 de octubre Edith Stein entra en el monasterio de las Carmelitas de Colonia. En 1934, el 14 de abril, tuvo lugar la ceremonia de toma de hábito. El Archiabad de Beuron celebró la misa. Desde aquel momento Edith Stein llevará el nombre de Sor Teresa Benedicta de la Cruz.

Escribe en 1938: "bajo la Cruz entendí el destino del pueblo de Dios que entonces (1933) comenzaba a anunciarse. Pensaba que entendiesen que se trataba de la Cruz de Cristo, que debían aceptarla en nombre de todos los demás. Es verdad que hoy entiendo mejor estas cosas, lo que significa ser esposa del Señor bajo el signo de la Cruz. Aunque ciertamente nunca será posible comprender todo esto, puesto que es un secreto". El 21 de abril de 1935 hizo los votos temporales. El 14 de septiembre de 1936, en el momento de renovar los votos, murió su madre en Breslau. "Hasta el último momento mi madre ha permanecido fiel a su religión. Pero, puesto que su fe y su firme confianza en su Dios... fue lo ultimo que permaneció vivo en su agonía, confío en que haya encontrado un juez muy clemente y que ahora sea mi más fiel abogada, para que también yo pueda llegar a la meta".

En el recordatorio de su profesión perpetua, el 21 de abril de 1938, hizo imprimir las palabras de San Juan de la Cruz, al que dedicará su última obra: "que ya sólo en amar es mi ejercicio ".
La entrada de Edith Stein en el convento de las Carmelitas no fue una huida. "Quien entra en el Carmelo no se pierde para los suyos, sino que le tienen aún más cercano; y esto porque nuestra profesión es la de dar cuenta de todos a Dios ". Dio cuenta a Dios sobre todo de su pueblo.

"Pienso continuamente en la reina Ester, que fue sacada de su pueblo para dar cuenta ante el rey. Yo soy una pequeña y débil Ester, pero el Rey que me ha elegido es infinitamente grande y misericordioso. Esto es un gran consuelo " (31.10.1938).

El 9 de noviembre de 1938 se puso de manifiesto ante todo el mundo el odio que tenían los nazis a los judíos. Arden las sinagogas, se siembra el terror entre las gentes judías. La Madre Superiora de las Carmelitas de Colonia hace todo lo posible para llevar al extranjero a Sor Teresa Benedicta de la Cruz. La noche de fin de año de 1938 cruza la frontera de los Países Bajos y la llevan al monasterio de Carmelitas de Echt, en Holanda. Allí redacta su testamento el 9 de junio de 1939.

"Ya desde ahora acepto con gozo, en completa sumisión y según su santísima voluntad, la muerte que Dios me haya destinado. Ruego al Señor que acepte mi vida y muerte... de manera que el Señor sea reconocido por los suyos y que su Reino venga con toda su magnificencia para la salvación de Alemania y la paz del mundo... ".

Ya en el monasterio de Carmelitas de Colonia, a Edith Stein se le había dado permiso para dedicarse a las obras científicas. Allí había escrito, entre otras cosas, De la vida de una familia judía. "Deseo narrar simplemente lo que he experimentado al ser hebrea". Ante "la juventud que hoy es educada desde la más tierna edad en el odio a los judíos..., nosotros, que hemos sido educados en la comunidad hebrea, tenemos el deber de dar testimonio".

En Echt, Edith Stein escribirá a toda prisa su ensayo sobre Juan de la Cruz, el místico doctor de la Iglesia, con ocasión del cuatrocientos aniversario de su nacimiento, 1542-1942. En 1941 escribía a una religiosa con quien tenía amistad: "una scientia crucis (la ciencia de la cruz) sólamente puede ser entendida si se lleva todo el peso de la cruz. De ello estaba convencida ya desde el primer instante y de todo corazón he pronunciado: Ave, Crux, Spes unica (te saludo, Cruz, única esperanza nuestra)". Su estudio sobre San Juan de la Cruz lleva como subtítulo: " La ciencia de la Cruz ".

El 2 de agosto de 1942 llega la Gestapo. Edith Stein se encuentra en la capilla con las otras Hermanas. En cinco minutos debe presentarse, junto con su hermana Rosa, que se había bautizado en la Iglesia Católica y prestaba servicio en las Carmelitas de Echt. Las últimas palabras de Edith Stein que se oyen en Echt están dirigidas a Rosa: "Ven, vayamos, por nuestro pueblo".

Junto con otros muchos otros judíos convertidos al cristianismo, las dos mujeres son llevadas al campo de concentración de Westerbork. Se trataba de una venganza contra el comunicado de protesta de los obispos católicos de los Países Bajos por los progromos y las deportaciones de los judíos. "Jamás había pensado que los seres humanos pudieran llegar a ser así, y tampoco podía pensar que mis hermanas y hermanos debieran sufrir así... cada hora rezo por ellos. ¿Oirá Dios mi oración? En todo caso, oye ciertamente sus lamentos". El Prof. Jan Nota, cercano a ella, escribirá más tarde: "para mí, ella es, en un mundo de negación de Dios, una testigo de la presencia de Dios".

Al amanecer del 7 de agosto sale una expedición de 987 judíos hacia Auschwitz. El 9 de agosto Sor Teresa Benedicta de la Cruz, junto con su hermana Rosa y muchos otros de su pueblo, murió en las cámaras de gas de Auschwitz.

Con su beatificación en Colonia el 1 de mayo de 1987, la Iglesia rindió honores, por decirlo con palabras del Sumo Pontífice Juan Pablo II, a "una hija de Israel, que durante la persecución de los nazis ha permanecido, como católica, unida con fe y amor al Señor Crucificado, Jesucristo, y, como judía, a su pueblo ".

Fue canonizada por san Juan Pablo II el 11 de octubre de 1998 en la Plaza de San Pedro. 

Fuente: vatican.va

7 de agosto de 2021

Triduo a Santa Filomena


 El próximo 11 de agosto se celebra la fiesta de santa Filomena, virgen y mártir de los primeros tiempos de la Iglesia. Narraremos brevemente su historia y los invitamos a rezar juntos el triduo pidiendo su poderosa intercesión por nuestras intenciones y necesidades. San Juan María Vianney decía que aquello que santa Filomena pide, Dios no se lo niega.

Breve biografía

El conocimiento de la existencia de esta santa empieza en mayo de 1802, en Roma, durante las excavaciones a las Catacumbas romanas, con la autorización de la Santa Sede durante el Pontificado de Pío VII. Se extrajo, entonces, un sepulcro sobre el cual había tres losas que lo sellaban. Éstas estaban decoradas con el texto “LUMENA PAXTE CUM FI” y símbolos relativos al martirio: ancla, flechas, palmas y flores. Más tarde se encontró que el texto de la losa estaba al revés, quedando así: “PAXTE CUM FILUMENA” (Paz contigo, Filomena). 

Se analizaron los restos, descubriendo que éstos eran de una mujer joven, aproximadamente de 12 o 13 años, con signos de haber sido traspasada con flechas. Junto con los restos óseos se encontró una vaso fino con sangre coagulada, según la tradición cristiana la sangre derramada de los mártires de aquellos tiempos se guardaba junto con sus restos, como testimonio de su entrega por Cristo. Ésta sangre obró varios prodigios.


Aun así, nada en ese momento se sabía de la pequeña mártir. Por eso, durante mucho tiempo los fieles empezaron a rezar a Dios pidiendo que se revelara quién era esta mártir de los primeros tiempos de la Iglesia, según se creía. Entonces fue que varias personas recibieron revelaciones privadas donde la misma santa se les apareció y comunicó su vida, su historia y martirio.


Las revelaciones que fueron más aceptadas (no aprobadas ni declaradas por la Iglesia como las oficiales que narran la vida de santa Filomena), sino que recibieron únicamente el “Imprimátur”, es decir, aprobación para ser impresas y difundidas ya que nada obsta la Fe de la Iglesia en dichas revelaciones, fueron las de la venerable Madre María Luisa de Jesús, religiosa originaria de Nápoles. Éstas revelaciones recibieron de la Santa Sede el Imprimátur el 21 de diciembre de 1883. 


Según narra Madre María de Jesús, la santa se le apareció y le dio las siguientes revelaciones:

"Yo soy la hija de un príncipe que gobernaba un pequeño estado de Grecia. Mi madre también era de sangre real. No tenían niños. Eran idólatras y continuamente ofrecían oraciones y sacrificios a sus dioses falsos. Un doctor de Roma llamado Publio -ahora está en el Cielo-, vivía en el palacio al servicio de mi padre. Este doctor profesaba el cristianismo. Viendo la aflicción de mis padres y por un impulso del Espíritu Santo les habló acerca de nuestra fe e incluso les prometió posteridad si consentía en recibir el bautismo. La gracia que acompañaba sus palabras, iluminaron el entendimiento de mis padres y triunfó sobre su voluntad. Se hicieron cristianos por encima de sus voluntades: se hicieron Cristianos y obtuvieron la gran deseada felicidad que Publius les había prometido en premio a su conversión.


Al momento de nacer me pusieron el nombre de Lumena, en alusión a la luz de la fe, de la cual era fruto. El día de mi bautismo me llamaron Filomena, hija de la luz (filia luminis) porque en ese día había nacido a la fe. Mis padres me tenían gran cariño y siempre me tenían con ellos. Fue por eso que me llevaron a Roma, en un viaje que mi padre fue obligado a hacer debido a una guerra injusta.


Yo tenía trece años. Cuando arribamos a la capital nos dirigimos al palacio del emperador y fuimos admitidos para una audiencia. Tan pronto como Dioclesiano me vio fijo los ojos en mi.


El emperador oyó toda la explicación del príncipe, mi padre. Cuando este acabó y no queriendo ser ya más molestado le dijo: “Yo pondré a tu disposición toda la fuerza de mi imperio y te pediré a cambio sólo una cosa, que es, la mano de tu hija”. Mi padre deslumbrado con un honor que no esperaba, accede inmediatamente a la propuesta del emperador y cuando regresamos a nuestra casa, mi padre y mi madre hicieron todo lo posible para inducirme a que cediera a los deseos del emperador y los suyos. Yo lloraba y les decía: "¿Ustedes desean que por el amor de un hombre yo rompa la promesa que he hecho a Jesucristo? Mi virginidad le pertenece a Él y yo ya no puedo disponer de ella". -Pero eres muy joven para ese tipo de compromiso -me decían- y me enviaban las más terribles amenazas para hacerme que aceptara la mano del emperador.


Martirio de santa Filomena.


La gracia de Dios me hizo invencible. Mi padre no pudiendo convencer al Emperador con las razones que alegó para ser dispensado de la promesa que había hecho, fue obligado por Diocleciano a llevarme a su presencia.


Tuve que soportar nuevos ataques de parte de mis padres hasta el punto, que de rodillas ante mi, imploraban con lágrimas en sus ojos, que tuviera piedad de ellos y de mi patria. Mi respuesta fue: No, no, Dios y el voto de virginidad que le he hecho, esta primero que ustedes y mi patria. Mi reino es el Cielo.


Mis palabras los hacía desesperar y me llevaron ante la presencia del emperador, el cual hizo todo lo posible para ganarme con sus atractivas promesas y con sus amenazas, las cuales fueron inútiles. El se puso furioso e, influenciado por el demonio, me mandó a una de las cárceles del palacio donde fui encadenada. Pensando que la vergüenza y el dolor iban a debilitar el valor que mi Divino Esposo me había inspirado. Me venía a ver todos los días y soltaba mis cadenas para que pudiera comer la pequeña porción de pan y agua que recibía como alimento, y después renovaba sus ataques, que si no hubiera sido por la gracia de Dios no hubiera podido resistir.


Yo no cesaba de encomendarme a Jesús y su Santísima Madre.


Mi cautiverio había durado treinta siete días, cuando, en el medio de una luz divina, vi a María con su Divino Hijo en sus brazos. Ella me dijo: "Hija mía, tres días más de prisión, y después de 40 días dejarás este lugar de sufrimiento". Las felices noticias hicieron mi corazón latir de gozo, pero como la Reina de los Ángeles había añadido, dejaría la prisión, para ser sometida a tormentos mucho más terribles que los anteriores. Pasé del gozo a una terrible angustia, que pensaba me mataría. Entonces me dijo la Reina de los Cielos: "Ten valor, Hija mía, ¿no sabes el amor y la predilección que tengo por ti? El nombre que has recibido en tu bautismo es garantía de ello, y la semejanza que tiene con Mi Hijo y conmigo. Como tú te llamas Lumela y tu Esposo se llama Luz, Estrella, Sol; y como soy llamada, Aurora, Estrella, la Luna en su máximo fulgor y el Sol. No temas, yo te asistiré. Ahora que tu naturaleza se debilita, con toda justicia, en su momento, la gracia te prestará sus fuerzas y el Ángel, que también es mi Ángel, Gabriel, que su nombre expresa fortaleza, vendrá en tu auxilio. Te encomendaré especialmente a él para tu cuidado como mi más querido bien".


Las palabras de la Reina de las Vírgenes me dieron nuevamente valor y la visión desapareció, dejando la prisión llena de un perfume celestial.


Lo que se me había anunciado, pronto se realizó. Diocleciano perdiendo todas sus esperanzas de hacerme cumplir la promesa de mi padre, tomó las decisión de torturarme públicamente y el primer tormento era ser flagelada. “Debido a que ella no se avergüenza de preferir a un malhechor, condenado por su mismo pueblo a una muerte infame, en lugar de un emperador como yo, entonces merece que mi justicia la trate a ella como él fue tratado” Ordenó que me quitaran mis vestidos, que fuera atada a una columna y en presencia de un gran número de personas de la corte, hizo que me azotaran con tal violencia, que mi cuerpo se bañó en sangre, y lucía como una sola herida abierta. El tirano pensando que me iba a desmayar y morir, me hizo arrastrar a la prisión para que muriera.


Dos ángeles brillante con luz, se me aparecieron en la oscuridad y derramaron un bálsamo en mis heridas, restaurando en mi la fuerza, que tenía antes de mi tortura.Entonces se renovó su frenética ira y ordenó que fuera sumergida en las aguas del Tíber con un ancla en el cuello. La orden fue ejecutada, pero Dios no permitió que esto tuviera éxito; en el momento en el cual iba a ser precipitada al río, dos ángeles vinieron en mi socorro, cortando la soga que estaba atada al ancla, la cual fue a parar al fondo del río, y me transportaron gentilmente a la vista de la multitud, a las orillas del río.
Este milagro obró un maravilloso efecto en un gran número de espectadores que se convirtieron a la fe; pero Diocleciano, lo atribuyó a cierta magia secreta y me arrastraron por las calle de Roma y ordenó que me disparasen una lluvia de flechas; cuando las recibí, mi sangre fluía por todos lados; él ordenó, cuando estaba exhausta y moribunda, que fuera llevada nuevamente al calabozo.
El cielo me honró con un nuevo favor. Entré en un dulce sueño y cuando desperté estaba totalmente curada. El tirano lleno de rabia dijo: " Que sea nuevamente traspasada con flechas afiladas". Otra vez los arqueros doblaron sus arcos, con todas sus fuerzas, pero las flechas se negaron a salir. El Emperador estaba presente y a la vista de esto se llenó de rabia, y diciendo que yo era una maga, pensó que la acción del fuego destruiría este “encantamiento”. Entonces ordenó que las puntas de las flechas fueron calentadas en un horno al rojo vivo y con ellas mandó apuntar nuevamente contra mí. Y esta vez las flechas fueron disparadas, pero éstas, luego de recorrer parte de la distancia que las separaba de mí, tomaron milagrosamente la dirección contraria desde donde habían sido lanzadas y seis arqueros fueron muertos por estas; entonces varios de ellos renunciaron al paganismo y la gente comenzó a rendir público testimonio del poder de Dios que me había protegido. Esto enfureció al tirano, que determinó apresurar mi muerte, ordenando que mi cabeza fuera cortada con un hacha.
Entonces, mi alma voló hacia mi Divino Esposo, el cual me me coronó con la corona de la virginidad y la palma del martirio, y distinguida con esta elección, tengo parte en el gozo de su Divina Presencia. Este día que fue tan feliz para mi por verme entrar en el Gloria, fue un Viernes, y la hora de mi muerte, la tres de la tarde: el mismo día y la misma hora en que el Divino Maestro expiró”.
La devoción y actualidad
La devoción por santa Filomena se expandió en todo el mundo gracias a los grandes prodigios y milagros obrados por su intercesión. Uno de los milagros más conocidos fue el que le hiciera a la futura beata Paulina Jaricot, fundadora de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. Paulina, luego de peregrinar a la tumba de santa Filomena, solicitó una reliquia de la misma y se dirigió al pueblo de Ars para hablar con san Juan María Vianney, quien recibió la reliquia y se hizo muy devoto de la pequeña mártir. Difundió mucho su devoción y la popularizó grandemente.
Otros santos que tuvieron gran devoción fueron San Pío X, san Damián de Molokai, san Pedro Julián Eymard, beato Pío IX, san Juan Neumann, san Pedro Channel, santa Magdalena Sofía Barat, santa Francisca Javiera Cabrini, san Aníbal María de Francia, san Padre Pío de Pietrelcina, beato Bartolo Longo, y la beata Ana María Taigi.
Fue en 1837 que el Papa Gregorio XVI autorizó que el culto litúrgico a santa Filomena, que en ese entonces era solo una devoción popular. Recibió autorización tanto el Santuario de Mugnano como la parroquia de Ars. Se le otorgó una Misa y Oficio propios para la santa en 1855 con aprobación del papa beato Pío IX. La devoción fue recomendada por los papas León XIII y san Pío X. Aún así, en 1961 con la reforma del Concilio Vaticano II se fueron suprimiendo las fiestas litúrgicas de santos cuya ‘autenticidad’ no pudiera ser probada. Esto no significa que los fieles no puedan venerar a santa Filomena de forma privada y, en los lugares donde la devoción exista y esté arraigada está permitido el culto litúrgico, según esto nos dicen: "El culto litúrgico [universal] se remueve, el culto popular queda sin alteración. Se puede venerar la Santa aún con el honor de celebraciones externas y con la Misa del Común”. Cuando el Obsipo de Misore, Moneñor M. Fernandez, titular de la catedral de Santa Filomena en India, le preguntó a Pablo VI, cómo había que interpretar el decreto del 14 de febrero de 1961, éste le contestó "Siga como antes y no perturbe a los fieles".
Por eso, los fieles pueden venerar de forma privada a santa Filomena y dirigirle sus plegarias y oraciones pidiendo su intercesión.


TRIDUO A SANTA FILOMENA

Oración
(Fue rezada por la venerable Paulina Jaricot para obtener su sanación)

Por tu paciencia bajo sufrimientos multiplicados, obtén para mí la aceptación cristiana de las aflicciones y dolores que pueda enviarme el Señor, y como tú fuiste milagrosamente salvada de las aguas del río Tíber, al que fuiste arrojada por tu perseguidor, haz que pueda pasar por las aguas de las tribulaciones sin que se hiera mi alma. Te pido también que obtengas para mí, oh Esposa fiel de Cristo, la necesidad particular que en este momento te encomiendo… (Pedirla).

Cuando el emperador fue informado del cambio que en mí había ocurrido, me hizo llevar ante su presencia y trató de hacerme ver que mi curación se la debía a Júpiter diciendo: “El ha decidido positivamente que tú serás la emperatriz de Roma”. Y lanzó seductoras palabras y promesas de grandísimos honores y aduladoras caricias, esforzándose por completar el trabajo del Infierno que había comenzado; pero el Espíritu Santo al cual había encomendado mi constancia, llenó de luz mi entendimiento en ese instante para dar todas las pruebas de la solidez de nuestra Fe a las que ni Dioclesiano ni ninguno de sus cortesanos presentes pudieron nunca responder.


¡Santa Filomena, virgen y mártir! Que obras maravillas en nuestros tiempos, le doy las gracias a Dios por los dones milagrosos que te ha concedido y te suplico que me regales una parte de las gracias y bendiciones de las que fuiste el canal para tantas almas. Por la heroica fuerza con la que confrontaste la furia de tiranos y el disgusto de los poderosos antes que alejarte de tu Alianza de Amor con Cristo, obtén para mí la pureza del cuerpo, del alma, del corazón, de pensamiento y afectos.

Oh virgen pura y mártir santa, dígnate a dirigir una mirada de piedad desde el Cielo sobre este devoto tuyo, consuélame en la aflicción, asísteme en el peligro, sobre todo, ven en mi auxilio a la hora de mi muerte. Protege a la Iglesia, ruega por su exaltación y prosperidad, por la extensión de la luz de la Fe en el mundo entero, por el Santo Padre, los sacerdotes, por la santificación de las almas, la conversión de los pecadores y por la liberación de las benditas almas del Purgatorio, especialmente de mis familiares y amigos difuntos.
¡Oh Gloriosa Santa!, cuyo triunfo celebramos en la tierra, intercede por mí para que un día pueda contemplar la corona de gloria que el Padre Eterno te otorgó en el cielo y bendecir eternamente a Dios, quien recompensa por toda la eternidad los sufrimientos soportados por amor suyo durante esta vida. Amén.

Oremos: ¡Oh purísima virgen, gloriosa mártir santa Filomena!, a quien Dios en su poder eterno ha revelado al mundo en estos días de tanta oscuridad para reanimar la Fe de su pueblo, sostener la esperanza e inflamar la llama de la caridad en las almas de sus fieles, aquí postrado a tus pies te pido que te dignes, oh virgen fiel, llena de bondad y virtud, a recibir mis humildes plegarias y obtén para mí esa pureza por la cual fuiste martirizada, rechazando los placeres del mundo, esa fortaleza de alma que te hizo resistir ante la prueba y ese amor por Nuestro Señor Jesucristo que los tormentos más terribles no pudieron extinguir en ti. Haz que, imitándote en esta vida, pueda algún día ser coronado contigo en el Cielo. Amén.