13 de diciembre de 2017

Novena de Navidad con la Reina de la Paz

Les invitamos a rezar juntos la Novena de Navidad. Cada día, además de la reflexión, rezaremos el Santo Rosario en los Misterios Gozosos.

DÍA 1. ¡Alégrense en el Señor!


“¡Queridos hijos! Alégrense Conmigo: mi Corazón se regocija a causa de Jesús, a Quien quiero regalarles en este día. Yo deseo que cada uno de ustedes abra su corazón a Jesús, Yo se los doy con amor. Deseo, queridos hijos, que Dios los transforme, los instruya y los proteja. Hoy oro por cada uno de ustedes de manera especial y los presento ante el Seor, para que El Se revele a ustedes. Los invito a la verdadera oración del corazón, a fin de que su oración sea un encuentro con el Seor. Concedan al Seor el primer lugar en sus vidas cotidianas. Hoy los invito con gran seriedad a obedecerme y a hacer todo lo que Yo les digo. Gracias por haber respondido a mi llamado! ” (Medjugorje, 25/12/1987)

En este primer día de la novena, el Señor y la Virgen nos llaman a la alegría. La alegría cristiana brota de creer y saber que Dios viene a salvarnos, que "su misericordia se extiende de generación en generación" (Lc. 1,50)... Para tener ese gozo, esa alegría el Señor nos da el secreto en su Evangelio: "Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor. como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto." (Jn. 15, 10-11). En este día que iniciamos el camino hacia la fiesta del Nacimiento del Señor, ¡alegrémonos! Tengamos el gozo de que Dios viene desde la eternidad, se hace carne virginalmente en María y vendrá a salvarnos. La Virgen nos invita a vivir sus mensajes, no son otros que el Evangelio: "Hagan todo lo que Él les diga" (Jn. 2, 5). Veamos en Aquel Niño de Belén que viene a salvarnos la alegría perfecta de Dios... ¡Él nos conducirá!

DÍA 2. En la Tierra, paz a los hombres que ama el Señor

“¡Queridos hijos! Los invito a la paz. Vivan la paz en su corazón y a su alrededor para que todos puedan conocer la paz que no proviene de ustedes sino de Dios. Hijitos, hoy es un gran día, regocíjense Conmigo! Celebren el nacimiento de Jesús con mi paz, la paz con la que Yo vine como su Madre, Reina de la Paz. Hoy les doy una bendición especial. Llévenla a cada criatura de tal manera que cada una pueda tener paz. Gracias por haber respondido a mi llamado! ” (Medjugorje, 25/12/1988)

La paz verdadera brota del corazón que se ha encontrado verdaderamente con Jesús. Él mismo le dijo a Santa Faustina: "La humanidad no hallará la paz hasta que se vuelva con confianza a Mi Misericordia" (Diario de Santa Faustina #300). En un tiempo de grandes sufrimientos para el mundo, donde la guerra, el hambre y la desolación, Jesús viene en la pobreza de Belén a traernos la paz verdadera. Una paz que se encuentra solamente hallando a Dios, en todo lo de cada día. Desde que el Verbo se hizo carne y entró en la casa de María, Dios se hizo alcanzable, visible, doméstico, diario, pero no para desacralizarse sino para acercarse, y para llenar nuestra vida con su dulzura y su amor. Contemplando al niñito de Belén encontremos a ese Dios de Paz y Misericordia que nos viene a reconciliar con el Padre Eterno.

DÍA 3. Dios nos ama inmensamente

“¡Queridos hijos! Todos estos años que Dios me permite estar con ustedes, son un signo del inmenso amor que Dios siente por cada uno y una señal de lo mucho que Dios los ama. Hijitos, ¡cuántas gracias el Altísimo les ha dado y cuántas gracias desea darles! Sin embargo, hijitos, sus corazones están cerrados y viven en el miedo y no permiten que el amor de Jesús y Su paz tomen posesión de sus corazones y gobiernen sus vidas. Vivir sin Dios es vivir en la oscuridad y nunca llegar a conocer el amor del Padre y Su cuidado por cada uno de ustedes. Por eso, hijitos, hoy de una manera especial oren a Jesús para que desde hoy vuestra vida experimente un nuevo nacimiento en Dios y llegue a ser una luz que irradie de ustedes. De esta manera se convertirán en testigos de la presencia de Dios en el mundo y en cada persona que vive en la oscuridad. Hijitos, yo los amo e intercedo por ustedes cada día ante el Altísimo. Gracias por haber respondido a mi llamado” (Medjugorje, 25/12/2015)

El Amor de Dios es inmenso, realmente muy grande. La primera prueba de este Amor está en el misterio al que nos estamos preparando: el Nacimiento de Jesús. Que el Verbo de Dios se hizo carne en María y vino a habitar en medio de nosotros es el mayor amor de Dios a cada uno de nosotros. ¡¿Cómo aún no hemos abierto completamente la puerta de nuestro corazón a Dios?! La Virgen nos invita a que abramos el corazón a Dios en la oración y dejemos entrar a Jesús que viene a salvarnos. Su mayor alegría es estar en nosotros,  y que nosotros vivamos en Él y como Él. El fruto de ese encuentro entre el amor y la misericordia de Jesús y la pobreza y el pecado del hombre es la paz, la santidad y la verdadera alegría. ¡Abrile el corazón a Jesús en este día para que nazca de nuevo!

DÍA 4. Seamos Misioneros del Amor de Dios

"¡Queridos hijos! Hoy, en este día de gracia, deseo que el corazón de cada uno de ustedes se convierta en el establo de Belén, donde nació el Salvador del mundo. Yo soy su Madre que los ama inmensamente y que cuida de cada uno de ustedes. Por lo tanto, hijos míos, entréguense a la Madre para que, ante el Niño Jesús, pueda presentar el corazón y la vida de cada uno de ustedes, porque solo así, hijos míos, sus corazones serán testigos del nacimiento cotidiano de Dios en ustedes. Permitan a Dios que con la luz ilumine sus vidas y con la alegría sus corazones, para que ustedes puedan diariamente iluminar el camino, y ser un ejemplo de la verdadera alegría, a otros que viven en la oscuridad y no están abiertos a Dios y a sus gracias. Gracias por haber respondido a mi llamado. ” (Medjugorje, 25/12/2014)

El mundo vive en la oscuridad porque no conoce y vive como Dios lo desea. En esa primera parte de la humanidad Dios envió a su Unigénito para llamarnos a la conversión y salvarnos. Esa luz que brilló en Belén con su nacimiento y, esa luz que brilló en Jerusalén con su resurrección nos llaman a nosotros a despertar. Nosotros hemos experimentado que Dios nos ama profundamente y queremos vivir como resucitados, por eso la Virgen nos vuelve a llamar a vivir el Evangelio y ser testigos y misioneros del Amor de Dios en nuestra vida, porque hay tantos que viven en la depresión, la tristeza, la preocupación y el estrés porque no conocen a ese Dios tan grande y tan humilde, tan amoroso y misericordioso que transforma nuestra vida con su alegría y su paz. Deja que el pequeño Jesús te transforme el corazón con su dulzura, con su cariño, con su paz. ¡Ven Señor Jesús!

DÍA 5. Llamados a la Santidad

“Hijitos, Jesús hoy, de manera particular, desea habitar en cada uno de sus corazones y compartir con ustedes cada gozo y cada dolor vuestros. Por eso, hijitos, hoy de manera especial, miren dentro de su corazón y pregúntense si verdaderamente la paz y la alegría, con el nacimiento de Jesús, han conquistado su corazón. Hijitos, no vivan en la oscuridad, anhelen la luz y la salvación de Dios. Hijos, decídanse por Jesús y entréguenle a Él vuestra vida y vuestros corazones, sólo así el Omnipotente podrá trabajar en ustedes y por medio de ustedes. ” (Medjugorje, 25/12/2013)

Nos dice la Palabra de Dios: "Yo corrijo y comprendo a los que amo. ¡Reanima tu fervor y arrepiéntete! Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos." (Apocalipsis 3, 19-20)... No hay nada que ponga límite a la Misericordia de Dios, como dice el Papa Francisco, Él nos corrige, nos comprende y nos ama, pero nosotros debemos abrir el corazón a la gracia de Jesús que viene en Navidad. El nacimiento de Jesús debe ser para nosotros no un recuerdo del pasado, sino una realidad viviente para nosotros: Jesús viene a habitar en medio de nosotros, viene a traernos la noticia de salvación... Entonces, abramos el corazón y dejemos que su verdadera alegría nos impregne de Él, y entonces seremos santificados por su gracia y su amor.

DÍA 6. María, primer Sagrario.

“Queridos hijos, entréguenme su vida y abandónense completamente a mí para que pueda ayudarlos a comprender mi amor materno y el amor de mi Hijo hacia ustedes. Hijos míos, yo los amo inmensamente y en particular hoy, en el día de la Natividad de mi Hijo, deseo recibir a cada uno de ustedes en mi Corazón y entregar sus vidas a mi Hijo. Hijos míos, Jesús los ama y les concede la gracia de vivir en Su misericordia, pero muchos de sus corazones han sido aprisionados por el pecado y viven en las tinieblas. Por tanto, hijos míos, no esperen más, digan no al pecado y entreguen sus corazones a mi Hijo, porque solamente así podrán vivir la misericordia de Dios y, con Jesús en sus corazones, emprender el camino de la salvación. ” (Medjugorje, 25/12/2012)



María fue la primera en acoger a Dios dentro de sí, por eso ella es la que mejor puede ayudarnos en decirle a Jesús ¡ven a mi corazón! ¡ven y sálvame!. Ella está constantemente junto a cada hijo suyo que le entrega su vida, junto a cada hijo de Dios invitándonos a la conversión, a la vida de oración, a la misericordia, a la entrega a Dios. Su Inmaculado Corazón fue el primer sagrario que se abrió al fecundo poder de Dios para que él hiciera según su Palabra, para que Él tomara total posesión de sí para la salvación del mundo. Su corredención nos trajo la salvación... el papel de María en la historia de salvación es fundamental. Nosotros estamos llamados a vivir como María, vivir sus mensajes, amarla y pedirle siempre su intercesión maternal y su bendición para llegar al Cielo. Entrégale tu corazón a María y Ella te hará igual a Jesús.

DÍA 7. ¡Abran las puertas a Cristo!

“¡Queridos hijos! Hoy de manera especial deseo conducirlos y entregarlos a Mi Hijo. Hijitos, abran sus corazones y permitan a Jesús que nazca en ustedes, porque solamente así hijitos, ustedes mismos podrán experimentar su nuevo nacimiento y, con Jesús en sus corazones, emprender el camino hacia la salvación. Gracias por haber respondido a mi llamado. ” (Medjugorje, 25/12/2011)

Nos decía San Juan Pablo II: "«¡No tengan miedo! ¡Abran, aún más, abran de par en par las puertas a Cristo!» (22/10/1978). La invitación de María a abrirle el corazón, a hacer cada día más abiertos a la gracia de Jesús que nos salva es para todos. Todos estamos llamados a la santidad, esto es, dejarle a Jesús actuar en nuestra vida. Ese Jesús que se hace pequeño para poder llegar a lo profundo del corazón, para transformarnos con su alegría, con su sencillez, con su amor... Dejemos que nuestro corazón sea un nuevo Belén y dejemos que la Virgen dé a luz allí con amor a Jesús. Rodeeemos como san José ese amor, esa alegría y esa paz, llevémosla a todos lados.


DÍA 8. Entregale todo a Jesús

“¡Queridos hijos! Hoy los invito de manera especial a que oren por la paz. Sin Dios no pueden tener paz ni vivir en paz. Por eso, hijitos, hoy, en este día de gracia, abran sus corazones al Rey de la Paz para que nazca en ustedes y les conceda su paz y sean ustedes portadores de la paz en este mundo sin paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ” (Medjugorje, 25/12/2008)

El gozo, la paz, el amor y todo aquello que produce el encuentro con Jesús es una llamada de la Virgen a ser misioneros del Evangelio. El mundo necesita de Jesús, de ese mensaje de que no todo se acaba aquí, que hay una vida eterna, "tendrán una alegría que nadie les podrá quitar." (Jn. 16, 22). Dejemos nuestro corazón libre de todo aquello que le cierra la puerta a Jesús: el desánimo, la desesperación, el estrés... todo esto ocupa en nuestro corazón lugar, entonces para dejar que entre Jesús debemos entregarlo todo a Él: nuestros planes, proyectos, preocupaciones, desesperanza... la Virgen nos ayudará a que todo esto tenga un lugar diferente, alejado de ser el centro, sino algo menor, menos importante. Lo más importante es que Jesús viene a salvarnos, que ya nada es tan central. Él viene, el te salva. Ábrele el corazón y vive lo que te dice.

DÍA 9. Historia de Navidad
En este día meditamos la visión de Navidad, dada por la Virgen María en Medjugorje a la vidente del corazón Jelena Vasilij. Ella recibía locuciones y mensajes de la Virgen en su corazón pero no la veía físicamente.

“Al principio vi un ángel que enseguida desapareció y todo se volvió oscuro. Poco a poco, la oscuridad se transformó en un cielo estrellado y en el horizonte vi a alguien que se acercaba. Era san José con un bastón en la mano que caminaba y al fondo un conjunto de casitas iluminadas. A un lado y encima de una mula vi a la Virgen que parecía muy triste. Le dijo a José que estaba muy cansada y que quería probar si alguien les daba hospitalidad para esa noche. José le dijo: ‘Ahí están las casas. Llamaremos allí’.

Llegaron a la primera casa y José llamó a la puerta, uno abrió pero al ver a José y a María les cerró rápidamente la puerta. Esta escena se repite varias veces e incluso en algún caso se cierran las luces del interior de las casas cuando ven acercarse a María y a José para así impedir que llamen a la puerta. Los dos están muy tristes sobre todo san José, que está confundido y turbado por estas actitudes de rechazo. María aunque también está triste le da coraje y le dice ‘quédate en paz, José. El día de gloria ha llegado. Ahora quiero rezar contigo porque hay mucha gente que no deja nacer a Jesús’.

Después de haber rezado María le dice a José: ‘José mira allá abajo hay un viejo establo. Seguro que allí no duerme nadie. Estará seguramente abandonado’, y van allí. Dentro hay un mulo. Meten también el suyo delante del comedero. José recoge un poco de leña para hacer fuego. Mete un poco de paja pero el fuego se apaga rápidamente porque la leña y la paja están muy húmedas. María mientras intenta calentarse al lado de los mulos. Enseguida viene la segunda escena. El establo hasta ahora poco iluminado, de golpe se ilumina como si fuera de día. Al lado de María está el niño Jesús, recién nacido, que mueve las manitas y los piececitos. Tiene una cara dulcísima y parece que sonríe. El cielo, mientras, se llena de estrellas luminosas. Encima del establo veo a dos ángeles que  tienen algo en la mano muy grande como si fuera una bandera donde se lee “te glorificamos oh señor” y encima de estos dos ángeles hay una hilera más de ángeles que cantan y glorifican a Dios.

Un poco más lejos del establo hay un grupo de pastores que custodian sus rebaños. Están cansados y algunos ya duermen. De repente, un ángel se acerca a ellos y les dice ‘pastores, escuchen la buena nueva; Dios ha nacido en medio de ustedes! Lo encontraran en el pesebre del establo. Esto que les digo es cierto’.

Los pastores rápidamente van hacia el establo y se encuentran a Jesús, y se arrodillan y le ofrecen sus regalos humildes. María les da las gracias con dulzura y les dice ‘les doy gracias por todo pero ahora les pido que recemos juntos porque muchos no quieren acoger a Jesús nacido’.

Después de esto y delante de mis ojos desaparece esta escena y aparece una tercera. Veo en Jerusalén a los Reyes Magos que piden por Jesús pero nadie les sabe decir donde está. Hasta que ven la estrella que les lleva a Belén. Conmocionados y extasiados los magos miran a Jesús niño, se inclinan para adorarlo y le ofrecen bienes preciosos. María les da las gracias y les dice ‘Ahora quiero rezar con ustedes porque hay muchos hombres que no quieren adorar a Jesús’.


¡Ven Señor Jesús!
¡¡Ven y sálvanos!!


Feliz Navidad

Que Jesús nazca en tu corazón.

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