Programa de Oración para todos los días
- Ponerse en presencia de Dios. (Señal de la Cruz)
- Lectura de la meditación y rezo del Salmo propuesto.
- Rezar el Credo
- Rezar el Santo Rosario (Ver aquí), por las intenciones del Corazón de la Virgen.
- Rezar la Consagración al Inmaculado Corazón de María (ver aquí)
- Repetir, tres veces: "María, Reina de la Paz, ruega por nosotros y por la paz del mundo entero"
Día 1: Unión con la humanidad de Cristo – Consagramos nuestras acciones

que el hombre, convertido por el bautismo en hombre perfecto, sin mancha ni defecto, se ofrezca él mismo como una ofrenda y un sacrificio de buen olor. María, tu que en tus manos has tenido la primer hostia del mundo y no te has hecho sino una sola carne con ella, te consagro mi humanidad y la humanidad toda entera, para que ella llegue a ser una nación santa, un sacerdocio real.
Concédeme por esta consagración santificar, a través de mis pensamientos y mis acciones, el templo de mi cuerpo, para que la Trinidad venga a él y more en él como moraba en ti, jamás entristecida por el pecado, los malos pensamientos, la pereza y los actos indignos de un hijo de Dios.
Salmo 1
Día 2: Madre del Verbo – Consagramos nuestros pensamientos y nuestras palabras.

María, te consagro mi lengua. Tú que eres la boca silenciosa de los apóstoles, vigila la puerta de mis labios y coloca un angelical centinela a mi boca, y sobre todo, haz nacer en mí al Verbo, para que mi corazón desborde de palabras bellas.
Salmo: Prólogo Jn. 1,1-18

Meditación: Oh Virgen, te consagro todos los momentos en que pierdo a dios de una manera visible, sensible; en los cuales el sacrificio de tu Hijo me resulta extraño. Me consagro en tu fe y tu esperanza, para que no tropiece y no me detenga en el camino. Te consagro mis sequedades, mis noches espirituales, los momentos en los cuales ya no sé discernir el Cuerpo de tu Hijo, ni en los Sacramentos, ni en mis hermanos y muy particularmente en los m{as pobres.-
Salmo 22 (21)
Día 4: Corredención, Esposo de Sangre- Consagramos nuestros sufrimientos.

Madre de los siete dolores, Corazón traspasado de María, el Corazón de Jesús ha muerto por nosotros y ya no siente ningún dolor en la cruz. En tu Corazón se opera el sufrimiento redentor. En esta pasión que durará hasta el fin del mundo, tu eres la compasión, también te ofrezco todos los sufrimientos que no son ofrecidos. Oh Madre, que éstos no se pierdan, sino que sirvan para la redención de los cuerpos y de las almas; oh María, mediadora y redentora por la voluntad de amor de tu Hijo.-
Salmo: Magnificat (Lc. 1,46-55)
Día 5: La Soledad de María- Consagramos nuestra soledad.

María, consigue para mí el amor a la soledad, pues, en ella solamente, a solas con el Solo, se anula la soledad profunda y el hombre encuentra a su Dios. María, te consagro a todos aquellos que sufren de soledad física y soledad sicológica; que ellos te encuentren, oh Madre, oh hermana, oh amiga, oh bienamada de nuestros corazones.-
Salmo 27 (26)
Día 6: Los desposorios con el Verbo con el doble traspasamiento – Renovación de las promesas del Bautismo

reconcilian los contrarios, el fuego infinitamente ardiente del cual ha salido el mundo ha descendido a las aguas de la maternidad.-
Oh María, tu que has permanecido virgen después del parto eres el signo permanente de que la divinidad puede desposar la carne del hombre. Te consagro todo lo que en el mundo es núbil y carente de unión. Te consagro mi ser para que sea el lugar donde se renueve el misterio de las bodas de sangre, de agua y de fuego. Tu Esposo es el Creador, y es tu Hijo y tu Esposo para siempre.-
Salmo: Cántico, Ap. 19
Día 7: La Realeza del Corazón de Jesús por el reino del Corazón de María- Consagramos todo el amor del mundo.-

Oh causa de nuestra alegría, no estando ya ocupados en las obras del pecado ni paralizados por el remordimiento de Adán, tú nos entregas enteramente a la ocupación del amor, al dulce entretenimiento de tu jardín secreto. Que venga el reino de amor del Corazón dulce y humilde de Jesús, por nuestra unión con el tuyo, y que tu reino de amor venga por la unión de todos los corazones entre sí.
María, Reina de nuestros corazones, Señora nuestra, reina en nuestros corazones.
Te consagro todo lo que en el mundo es capaz de amor, aunque no sea más que una ínfima gotita, para que hagas con ella un jardín de delicias que destierre para siempre la amargura que ha saturado el Corazón de tu Hijo.-
Salmo 63 (62)
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